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La vida “secreta” del gavilán en el hábitat de Punta Cana

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PUNTA CANA. Thomas Hayes es un estadounidense, biólogo de The Peregrin Fund, que tiene más de diez años en el país estudiando a una de las aves más hermosas y amenazadas de esta isla, el gavilán de La Hispaniola. Durante un recorrido por las instalaciones de Grupo Puntacana, mostró a Diario Libre cada uno de los nidos de gavilanes de esta temporada de reproducción que terminó hace poco.

Mientras se quejaba de un pequeño dolor en el cuello, por manejar su vehículo mirando hacia arriba para observar los nidos, era evidente su emoción al describir estos y a las parejas que los ocupaban. Cada nido tiene una historia diferente.

En un compartimento de su yipeta lleva brochures con información sobre el proyecto del gavilán, cada vez que encontraba una persona se detenía para preguntar con su español fluido: “¿Sabe usted algo de los gavilanes que tenemos aquí en Punta Cana?”, pregunta a un hombre a caballo. No fue necesario entregar un solo brochure, todos en el complejo turístico están al tanto del proyecto.

Temprano en la mañana, por un camino enlodado, ahí donde los turistas nunca llegan, Hayes muestra el nido más lejano en el complejo, posiblemente la pareja que ahí anidó permanezca en los alrededores. Thomas toma entre sus dedos una fibra vegetal que recoge del suelo y con un soplido imita a la perfección el llamado del gavilán, técnica que aprendió de niño en su país natal. Con esto espera llamar la atención de los gavilanes.

“Los bosques aumentan la exclusividad y valor de las propiedades de nuestro resort, pero también provee hábitat importante para la vida silvestre de la República Dominicana”. Jake Kheel, vicepresidente de la Fundación Grupo Puntacana

Unos curiosos que tratan de sacar un camión atascado en el lodo se acercan a ver lo que el “americano” hace. Thomas aprovecha para explicarles sobre el gavilán y por qué deben protegerlo si ven alguno, el más viejo de ellos afirma conocer el proyecto de conservación. El biólogo decide buscar otro nido y deja a los curiosos, entre risas, tratando de imitar a duras penas al gavilán al estilo de Hayes, mientras el camión sigue atascado.

Luego de unos minutos llegamos a un complejo de villas y Hayes señala con su dedo hacia una palma real, justo arriba de un nido de cigua palmera. Es un gavilán y además tiene algo en una garra que sostiene firmemente. Al vernos el ave vuela hacia una palma al frente de una villa, es “Rojo 22” con el cuerpo de una cigua palmera en su garra derecha, la cual devora lentamente. Thomas sabe quién es por la anilla en su pata, es una hembra de dos años de edad que anidó exitosamente por primera vez esta temporada en esa zona.

PUNTA CANA. Thomas Hayes es un estadounidense, biólogo de The Peregrin Fund, que tiene más de diez años en el país estudiando a una de las aves más hermosas y amenazadas de esta isla, el gavilán de La Hispaniola. Durante un recorrido por las instalaciones de Grupo Puntacana, mostró a Diario Libre cada uno de los nidos de gavilanes de esta temporada de reproducción que terminó hace poco.

Mientras se quejaba de un pequeño dolor en el cuello, por manejar su vehículo mirando hacia arriba para observar los nidos, era evidente su emoción al describir estos y a las parejas que los ocupaban. Cada nido tiene una historia diferente.

En un compartimento de su yipeta lleva brochures con información sobre el proyecto del gavilán, cada vez que encontraba una persona se detenía para preguntar con su español fluido: “¿Sabe usted algo de los gavilanes que tenemos aquí en Punta Cana?”, pregunta a un hombre a caballo. No fue necesario entregar un solo brochure, todos en el complejo turístico están al tanto del proyecto.

Temprano en la mañana, por un camino enlodado, ahí donde los turistas nunca llegan, Hayes muestra el nido más lejano en el complejo, posiblemente la pareja que ahí anidó permanezca en los alrededores. Thomas toma entre sus dedos una fibra vegetal que recoge del suelo y con un soplido imita a la perfección el llamado del gavilán, técnica que aprendió de niño en su país natal. Con esto espera llamar la atención de los gavilanes.

“Los bosques aumentan la exclusividad y valor de las propiedades de nuestro resort, pero también provee hábitat importante para la vida silvestre de la República Dominicana”. Jake Kheel, vicepresidente de la Fundación Grupo Puntacana

Unos curiosos que tratan de sacar un camión atascado en el lodo se acercan a ver lo que el “americano” hace. Thomas aprovecha para explicarles sobre el gavilán y por qué deben protegerlo si ven alguno, el más viejo de ellos afirma conocer el proyecto de conservación. El biólogo decide buscar otro nido y deja a los curiosos, entre risas, tratando de imitar a duras penas al gavilán al estilo de Hayes, mientras el camión sigue atascado.

Luego de unos minutos llegamos a un complejo de villas y Hayes señala con su dedo hacia una palma real, justo arriba de un nido de cigua palmera. Es un gavilán y además tiene algo en una garra que sostiene firmemente. Al vernos el ave vuela hacia una palma al frente de una villa, es “Rojo 22” con el cuerpo de una cigua palmera en su garra derecha, la cual devora lentamente. Thomas sabe quién es por la anilla en su pata, es una hembra de dos años de edad que anidó exitosamente por primera vez esta temporada en esa zona.

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Basta decir que vimos gavilanes por todo el complejo, algunas reinsertadas desde Los Haitises, otras nacidas en Punta Cana, de día y de noche ya son parte del paisaje, uno que seguramente alguna vez ya fue suyo.

Siete juveniles se posan en las líneas de electricidad, una de ellas con una gran polilla en sus garras. La luna creciente al fondo dibuja las siluetas de las aves mientras los mosquitos se dan un festín con el biólogo y quien escribe. La escena parece sacada de un cuento de hadas, donde hace menos de 10 años era imposible imaginar ver un ave de estas en un complejo turístico, hoy es fácil verlas solo levantando la mirada.

Las aves pasan la noche en esos cables, libres y seguras.

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El gavilán de La Hispaniola, Buteo ridgwayi, es la especie más amenazada de esta isla, declarada en peligro crítico de extinción al quedar no más de 300 ejemplares en la vida silvestre para el 2005, todos distribuidos en Los Haitises.

Es a partir de ahí que The Peregrin Fund, con el apoyo del Gobierno, la Fundación Grupo Puntacana y Fundación Propagas inician un proyecto de rescate y protección a esta ave de presa.

Es en 2009 cuando se liberan por primera vez dos ejemplares en las instalaciones de Grupo Puntacana para reintroducir al gavilán como parte de los esfuerzos de conservación, utilizando la técnica denominada “Hacking”.

La temporada 2016

Durante esta temporada de anidamiento, The Peregrin Fund monitoreó más de 100 parejas en el Parque Nacional los Haitises. De estas, 90 fueron monitoreadas la temporada entera, de las cuales 56 fueron tratadas con los parásitos de la mosca Philornis spp., 81 pichones volaron exitosamente. Desde el descubrimiento del parásito como causa principal de la muerte en pichones, The Peregrine Fund ha incrementado la cantidad de nidos monitoreados y tratados. El método de control del parásito ha sido muy efectivo, con un éxito de supervivencia de tres a uno en comparación con nidos no tratados.

En Punta Cana, desde la primera liberación de dos aves en 2011, se han formado 12 parejas con por lo menos una residente cerca de cada zona residencial de la propiedad de Grupo Puntacana.

En esta temporada, de estas 12 parejas, 8 anidaron y 5 de ellas empollaron exitosamente, en total 8 pichones volaron en el área. Desde la implementación de este proyecto 12 pichones han volado en la vida silvestre, el primero en 2013.

The Peregrine Fund y la Fundación Grupo Puntacana decidieron liberar de dos a tres aves por año durante la fase experimental 2009-2012 (19 en total), hasta 25 a 30 aves por año las últimas tres temporadas.

En total 103 gavilanes han sido liberados en Punta Cana, 28 muertes han sido registradas dejando la población en aproximadamente 90 individuos, incluidos los nacidos en la zona.

La principal causa de la mortalidad ha sido por electrocución, por lo cual muchos colaboradores han trabajado juntos para reducir el riesgo, razón por la que se han colocado protectores plásticos para aislar los cables. En total, más de 200 postes han sido modificados para hacerlos seguros para las aves, reduciendo dramáticamente las muertes por esta causa.

“Es emocionante ver la forma en que los gavilanes se han adaptado a nuestra comunidad. Han llegado a ser tan común como un carpintero o una cigua palmera. Además de vivir en la Reserva Ecológica Ojos Indígenas, nuestra área protegida privada, también los gavilanes se han adaptado a los bosques alrededor de nuestros campos de golf, hoteles, áreas residenciales y playas. Para Grupo Puntacana, esto valida su estrategia de desarrollo sostenible. Los bosques aumentan la exclusividad y valor de las propiedades de nuestro resort, pero también provee hábitat importante para la vida silvestre de la República Dominicana”. Jake Kheel, vicepresidente de la Fundación Grupo Puntacana

Fuente: Diario Libre.com

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