Tel: 829-256-9034 | Mail: info@ecoportaldominicano.org
Imagen genérica

¿Desierto?

0

Desierto

EL NACIONAL / 7 DE ABRIL DE 2016

Se recibe como buena noticia el señalamiento del Observatorio Nacional del Agua, de que la entrada de una vaguada por la región fronteriza aportará lluvias que ayudarán a mitigar la sequía que desde hace tiempo afecta gran parte del territorio nacional.

Esa buena nueva colisiona con recurrentes denuncias de instituciones defensoras del medio ambiente sobre una extendida deforestación en las cuencas altas donde nacen la mayoría de los ríos, que se traduce en drástica disminución o degradación de las cuencas pluviales.

El más reciente caso de ese drama lo representa la zona de Constanza, donde virtualmente se perpetra una masacre ecológica con el desmonte de amplias zonas boscosas receptoras y reservorios de las lluvias, sin que se sepa si el Ministerio de Medio Ambiente ha hecho algo por frenar tales depredaciones.

La dilatada y extendida deforestación, junto a la extracción indiscriminada de materiales de construcción en lechos y cauces de ríos, se traduce en miseria para el campo y la ciudad por la drástica disminución en los cultivos a causa de la carencia de lluvias y la disminución de agua en los embalses.
El viceministro de Salud Colectiva, Nelson Rodríguez Moreno, advirtió que será difícil reducir las enfermedades infecciosas si no se aborda el problema de la deficiencia en el suministro de agua, lo que indica que la deforestación es causa principal de hambre y enfermedades.

Como ejemplo de la indiferencia oficial ante el tema de la degradación de las cuencas altas y de cauces acuíferos se menciona que a pesar de persistentes quejas y querellas aún se mantiene la práctica criminal de extraer arena y grava en ríos vitales para poblaciones y extensas zonas agrícolas en la provincia Espaillat.

Ante tan grave problema de escasez de agua para consumo humano, agricultura y producción de energía se sugiere la construcción de más presas y reservorios para aumentar el almacenaje en tiempos de lluvia, así como aprobar una Ley de Agua que regule su uso y destino, pero el sentido común indica que lo primero que debería afrontarse es la tala indiscriminada de zonas boscosas y la extracción indiscriminada de materiales sólidos en lechos o cauces de ríos.

Apenas un 18% del agua que cae del cielo puede ser almacenada o aprovechada para consumo humano y la agricultura, porque el resto se va al mar. Para desgracia mayor, ese bajo porcentaje disminuye aún más a causa de una continua deforestación que parece que solo se detendrá cuando el territorio sea todo desierto.

Share.

Leave A Reply