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El valle de Neiba: Tierra de promisión

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LISTÍN DIARIO / 1 DE AGOSTO DEL 2010 / POR SILVIO HERASME PEÑA

El presidente de la República asistió el jueves al acto que inicia la construcción de la presa de Monte Grande, aguas abajo del río Yaque del Sur, que se supone que irrigará las tierras del valle de Neiba que se extiende desde Barahona, Baoruco e Independencia.

Es  en la hoya de ese valle en donde reposa por siglos, y como consecuencia de la evolución de esa región, el lago Enriquillo el más grande de las Antillas y cuya reciente y cíclica expansión  ha mermado en casi 250  mil tareas las tierras laborables de Duvergé, Jimaní, La Descubierta y Villa Jaragua.

La tradicional aspiración de los suroestanos ha sido controlar las avenidas del Yaque y el uso productivo de esas aguas en la producción agropecuaria de la zona. Pero hay que tener en cuenta que gran parte del valle lo utiliza para el cultivo de caña el ingenio Barahona.

También existe lo que se ha definido como tierras salobres, que se deben lavar, y que son de una extensión de unas 350 mil tareas. Para esa labor no sólo se precisa de un inmenso caudal de agua limpia, sino también una amplia gama de drenajes que hagan  efectivo el esfuerzo de recuperación.

Se me ha dicho que España tiene amplia experiencia en la labor de recuperación de tierras saladas en las cuales ahora se producen inmensas cantidades de vegetales que se comercializan en toda Europa.

Monte Grande tiene que ser complementada con los canales -que deben construirse conjuntamente con la infraestructura de la presa, así como los acueductos que aún faltan en la zona.

Además de todo el beneficio que pronostica la ejecución de la presa citada, en las estribaciones de las montañas circundantes del valle existen ríos y fuentes de agua que tradicionalmente han suplido de ese  elemento fundamental a los habitantes de la población.

En Neiba, por ejemplo, existe los acuíferos de Las Tejas, el de Las Piedras; también Los Fogones en Cerro al Medio -a menos de 2 kilómetros de Neiba- y los del Estero y Guayacanal.  ¿Qué potencial tienen en conjunto? Sería una tarea pendiente para las autoridades del INDRHI, ahora dirigido por un visionario como lo es el ingeniero Frank Rodríguez.

Por tanto, el valle de Neiba tiene el potencial de convertirse en la tierra de promisión que siempre ha sabido que es de los habitantes más ilustres de la región. Porque de ahí pueden salir frutos menores y arroz, así como víveres que suplan a Haití, el eventual polo turístico de Pedernales y de Barahona, aparte de las exportaciones a través del aeropuerto y el muelle de Barahona.

Imagínese usted que el llamado “plátano barahonero”, uno de los más acreditados dentro y fuera del país, se producen en esas tierras que están en las inmediaciones del río Yaque del Sur.

Imagínese usted que todo el valle del suroeste -o por lo menos del 75% de sus tierras- puedan ser cultivados sin que corran el riesgo de una sequía o de la interrupción inusitada del agua de irrigación. Lo mismo pasaría en el caso de los acueductos.

Si se ha hecho un estudio del impacto de Monte Grande en la región yo lo ignoro, pero para un suroestano no es en absoluto difícil comprender el futuro que espera a los habitantes de esas tierras.

Pensemos, pues, en la complementación de Monte Grande, en las pequeñas presas del mismo tipo de la de Duvergé, como la del río Galván, la de Panzo, así como la de El Manguito, que tienen el potencial de transformar de una vez por todas la región más pobre del país en un portento productivo sin precedentes.

Las 32 presas construidas desde Trujillo para acá han tenido impactos distintos en el país, la regulación de esas aguas ha mejorado la vida de las regiones donde fueron construidas. Pero ninguna de esas presas ha propiciado cambio tan dramático  en la vida de una región como se espera que tenga la de Monte Grande.

Eso será posible, sin embargo, si las autoridades acometen desde el jueves pasado las obras que complementarán el prodigio de las aguas de la presa como canales, drenajes  y la infraestructura para lavar el valle salino-sódico, sin lo cual muy poco se lograría con la inversión que se ha comenzado para represar el agua.

Reconozco que Frank Rodríguez debe tener un proyecto completo de Monte Grande, pero sería saludable que se imprima y se distribuya, o al menos se suba al Internet para que todos pudiéramos acceder al mismo.

La construcción de Monte Grande se tomará tres años, según se ha publicado, ese será el momento de la redención suroestana, que el Presidente esté o no en ese evento no es lo importante, porque todos tendremos en cuenta el 29 de julio cuando abrió los trabajos de la presa. Lo importante es que Leonel será recordado en el sur por el bienestar y la esperanza que significa la presa de Monte Grande. Y dejémoslo ahí.

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