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Bahía de las Aguilas

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EL NACIONAL / 26 DE FEBRERO DE 2016

El Tribunal Superior de Tierras ratificó ayer la sentencia que declaró sin ningún valor jurídico los títulos de propiedad, deslindes y cartas constancia expedidos a favor de particulares en terrenos de Bahía de las Águilas, con lo cual parece llegar a su fin una larga historia de impunes despropósitos.
Con la anulación de los derechos registrados en la parcela 215-A del Distrito Catastral 3, de Enriquillo, Barahona, invocados en 78 recursos de apelación, el Estado recupera la propiedad de esos terrenos de alta vocación turística.

La sentencia de esa corte dispone en esa parcela todo vestigio de designaciones catastrales derivadas de las distribuciones fraudulentas que a su vez generaron títulos o certificados de propiedad que fueron cancelados por sentencia de un tribunal de Jurisdicción Original.

El Estado dominicano queda ahora en libertad de vender, transferir o realizar cualquier tipo de transacción lícita de esos terrenos con particulares a los fines de promover proyectos de desarrollo turístico en el litoral que conforman Pedernales, Baoruco y Barahona.

Es posible que la decisión de ese tribunal colegiado abra compuertas para el desarrollo del turismo de playa, montaña, aventura y ecológico que abarcaría toda la región sur, desde Punta Arena, en Peravia, hasta Bahía de las Aguilas, para convertirse en una de las zonas turísticas de mayor relieve del Caribe.
El Gobierno debería dejar sentado con toda claridad que no permitirá bajo ningún estado de causa que los terrenos recuperados ni ningún otro será tomado por depredadores nacionales o extranjeros bajo ningún subterfugio legal.

Debe quedar claramente asentado que el potencial turístico de la región sur, incluido sus playas, montañas y reservas ecológicas, constituye un preciado bien de todos los ciudadanos, en especial de los asentados sobre esa empobrecida franja geográfica, por lo que debe ser resguardado de filibusteros que arriban a su litoral disfrazados de inversionistas.

Un cuarto polo turístico a partir de Bahía de las Aguilas debe erigirse con transparencia, equidad, integralidad, justa distribución de beneficios entre inversionistas, Estado y comunidades, o de lo contrario, sería mucho mejor dejar esas riquezas naturales intactas y que los tiburones se alejen de la orilla.

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