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La Policía Ambiental centinela de los recursos naturales

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El río Nizao es una de las cuencas más afectadas por la extracción de agregados para la construcción.

El río Nizao es una de las cuencas más afectadas por la extracción de agregados para la construcción.

HOY / 13 DE DICIEMBRE DE 2006 / POR LEONORA RAMÍREZ S.

En  la Policía Ambiental se aplica un inusual método de prevención de los delitos ambientales, que en nada tiene que ver con  la naturaleza represiva de una institución de ese tipo. Se trata de la creación de redes empresariales y comunitarias mediante las cuales, la concienciación es el camino más corto para proteger los recursos naturales.

El ideólogo de ese concepto es el coronel Valerio García Reyes, el director de esa institución, cuya concepción conciliadora, sin perder el don de mando, se une al esfuerzo de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales por preservar los ecosistemas nacionales.

La Policía Ambiental es un  organismo mixto adscrito a las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, que tiene la misión de hacer cumplir las disposiciones de la Ley 64-00, u otras normas ambientales emitidas por cualquier organismo del Estado que esté facultado para ello.

Al llegar a esa entidad, García Reyes inició un proceso de gestión institucional que está fundamentado esencialmente en dos elementos: la constitución de un sistema de vigilancia y supervisión que permita establecer controles de las degradaciones ambientales, y la creación de una base de apoyo social que le de legitimidad al trabajo que se realiza.

La Policía Ambiental está organizada en regiones ambientales, que armonizan con los diez departamentos judiciales del país. En cada una de esas instancias existe un Procurador Adjunto para la Defensa del Medio Ambiente, una estructura que se creó mediante la Ley de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

En cada demarcación hay un director de la Policía Ambiental que trabaja con el Procurador Adjunto en lo pertinente a las investigaciones y sometimientos a la justicia de los infractores a la Ley ambiental, así como con técnicos de las subsecretarías de Suelos y Agua, Recursos Forestales, Recursos Costeros y Marinos, Áreas Protegidas y Biodiversidad y Gestión Ambiental.

EL TRABAJO PREVENTIVO

García Reyes quiere que la institución que dirige gane adeptos para poder desarrollar el trabajo preventivo que, evitaría, una mayor degradación de los recursos naturales del país.

El punto de partida es  una red de apoyo social que ya cuenta con  el Servicio  de Voluntarios para la Protección Ambiental, y mediante el cual se pretende fortalecer la participación de los jóvenes en sus respectivas comunidades.

Igualmente, se creó un Programa de Conciencia Ambiental Cristiana, al que pertenecen  iglesias evangélicas y la católica. De hecho, la entidad firmó un  acuerdo con el Consejo Dominicano de la Unidad Evangélica (CODUE) que agrupa a cerca del 85% de las iglesias evangélicas de todo el país, que son más de 8 mil.

“Esos comités procuran desarrollar programas tendentes a diseminar información sobre cómo proteger los recursos naturales, y a la vez realizan acciones que evitan la degradación ambiental, o que regeneran que han sido deterioradas “.

A ese esquema se une el Programa de Conciencia Ambiental Estudiantil, que cuenta con el apoyo de la Secretaría de Estado de Educación ya que lo ha integrado a las 60 horas de servicio social necesitan los estudiantes para graduarse de bachilleres.

Y para que en el área educativa no quede ningún espectro fuera, se integró a la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED), entidad pretende comprometer a los estudiantes universitarios en las labores de prevención.

LA RED EMPRESARIAL, UN FUERTE ENGRANAJE

Una  parte del sector empresarial,  por la  naturaleza de sus actividades productivas, es responsable de la  degradación de los recursos naturales.

Para frenar esa situación, y conseguir que los empresarios se integren a las labores preventivas García Reyes creó la Red Nacional de Apoyo Empresarial a la Protección Ambiental, de la que forman parte 40 empresas y asociaciones empresariales de las áreas industrial, turística, minera, agroindustrial y de servicios.

Esa entidad es presidida por Manuel García Arévalo, presidente de Ambev Dominicana, y es coordinada por García Reyes.

“Le propusimos a  las empresas que asumieran el compromiso de realizar actividades que fueran ambientalmente sostenibles, de que se propusieran realizar una producción limpia para llegar a tener niveles de producción acordes con los estándares internacionales.

“Los empresarios asumieron el compromiso de integrar a su esquema productivo la conservación del medio ambiente,  y lo están haciendo, y esa actitud ha comenzado a generar impacto”.

Entre las empresas involucradas se citan Ambev Dominicana, Grupo Ramos, Diario Libre, Parque Cementerio Puerta del Cielo, AES Dominicana, Pasteurizadora Rica, Lácteos Dominicanos, Bon Agroindustrial, Cemex Dominicana, Brugal y Compañía, Molinos Dominicanos, Refrescos Nacionales, Inversiones Turísticas San Souci.

García Reyes confía en que su estrategia conciliadora dará resultados, porque entiende que convenciendo, más que venciéndolos, se conseguirán los objetivos trazados.

“Es más difícil  vencer a un sector económico se tienen lamentablemente debilidades institucionales, por eso yo creo que es más fácil convencerlos de la necesidad de cuidar los recursos naturales, porque ellos también tienen mucho qué perder porque son la parte más dinámica de la economía“.

 “Nosotros creemos que debemos combinar la parte represiva con la preventiva, y en protección ambiental les damos a la última unos puntitos más”.

LOS PUNTOS DE MAYOR VIOLACION

La Policía Ambiental cuenta con un diagnóstico de las zonas del país donde se depredan con mayor celeridad los recursos naturales. Sobre esa base coordinan el sistema de vigilancia, pero García Reyes es  un tanto cauto al momento de ubicar esas zonas.

Sin embargo, resaltó que la tala indiscriminada de madera preciosa es más común en la Cordillera Central, Hato Mayor, Monte Plata y Pedernales.

En cuanto a la extracción de agregados para la construcción, que por mucho tiempo fueron piedra de choque entre las granceras y los grupos ambientalistas, expresó que se ha avanzado en el control de ese tipo de actividad, pero con un sentido gradual para que no afecte la industria de la construcción.

Tanto el sector avícola como el porcino, cuando manejan sus operaciones inadecuadamente, tiene un impacto negativo en los ríos, por el vertido de desechos sin tratar. En ese sentido, García Reyes expresó que en Jarabacoa se ha eliminado el 70% de las pocilgas, y que todas las medidas que toman cuentan con el aval técnico de la Secretaría de Medio Ambiente.

UNA INSTITUCION QUE CRECE

En el 2004 la Policía Ambiental carecía de cobertura nacional. Ahora cubre todo el territorio, y aplica un sistema de inspectoría que garantiza la vigilancia permanente en todos los puntos establecidos.

En sus primeros cuatro años la Policía Ambiental no realizó más de 500 operativos,  pero los que  hacemos ahora rondan los 3,000 anuales, “lo que significa que hemos elevado nuestra capacidad de respuesta a la población en más de un 500%, y eso indica que también hemos estado trabajando en la parte represiva del delito”.

El personal todavía es limitado, aunque cuando García Reyes asumió el cargo de director de la Policía Ambiental apenas eran 117  miembros,  y ahora ascienden a 250. Sin embargo, el ideal serían 500, aunque para él la prioridad no es solamente la cantidad, sino el sistema de vigilancia y la coordinación efectiva de las comunicaciones.

Respecto al entrenamiento del personal dijo que se les da un entrenamiento básico cuando llegan a la institución, que incluye temas fundamentales de medio ambiente y las regulaciones sobre el manejo los recursos naturales.

García Reyes también elaboró un proyecto de Escuela Nacional de Protección Ambiental, que estará dirigida a los policías ambientales y técnicos de las diferentes secretarías de  Estado.

 

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