Tel: 829-256-9034 | Mail: info@ecoportaldominicano.org
Imagen genérica

Cueva de Mainagua

0
 El lugar ha sido bautizado como Cueva de los Milagros por los seguidores quienes testimonian sanidad y recuperación de su economía y sus relaciones personales.


El lugar ha sido bautizado como Cueva de los Milagros por los seguidores quienes testimonian sanidad y recuperación de su economía y sus relaciones personales.

Fe y naturaleza en armonía para salvar el alma

LISTÍN DIARIO / 13 DE JULIO DEL 2008 / POR LI MISOL

La Cueva Mainagua reúne a fieles que buscan entrar en comunión con el señor.

SANTO DOMINGO.- La calle Cayetano Germosén, algunos metros antes de llegar a la avenida Luperón, se encuentra la cueva Mainagua, patrimonio natural del país. Al fondo de la cueva yace un lago subterráneo de agua dulce de 3.25 metros de profundidad. Ese es el espacio elegido por un grupo de fieles para reunirse y pedir a Dios con fe.

“Tenemos cerca de cinco años reuniéndonos aquí, comenzamos alrededor del año 2002 y viene toda clase de personas y de todas las religiones buscando un lugar donde encontrar esperanza, paz y sanidad”. Son palabras de Gina Cimpic, coordinadora General del Ministerio “Nosotros tenemos fe”.

El que un grupo de personas se reúna por fe en un lugar no resulta algo fuera de lo común, pero hacerlo bajo tierra sí es una novedad. Cimpic reconoce que lo normal sería hacer este tipo de reuniones en plazoletas, parques, iglesias u otros espacios abiertos, pero la cueva tiene algo especial: “No hay ruidos, solo escuchamos la música del agua del lago, eso hace que el Espíritu Santo se manifieste.

Aquí estamos lejos del mundo, en contacto directo con la creación, podemos tener conexión total con Dios”. Testimonios Desde que comenzaron los encuentros en la cueva, Cimpic afirma que muchas personas han dado testimonios de sanidad, otras de rehabilitación de vicios y algunas más de recuperación económica y mejora de sus relaciones con los demás. Gina Cimpic y otros fieles que se congregan frecuentemente, atribuyen esos hechos a la cueva, la cual califican de santuario y por esa misma razón le han dado el nombre de “Cueva de los Milagros”. “Creemos por fe que Dios puede transformarnos, es el único que puede hacerlo de verdad y para siempre”, dice Cimpic, quien informa que se reúnen los fines de semana.

Los domingo de siete de la mañana a tres de la tarde y los sábados de tres a cinco de la tarde. Los asistentes se dedican a alabar a Dios, cantar, leer la Biblia y comentarla. Luego de esa parte introductoria a cada quien se le da la oportunidad de ir hasta el lago subterráneo, donde el comunicador Ángel Puello, que también se congrega allí, les ministra con agua del lago. Muchos dicen haber recibido ricas bendiciones por medio a esto.

Ángel Puello narra su primera experiencia en la cueva diciendo que un día, luego de haber vivido un momento difícil, comenzó a caminar sin rumbo, sin dirección y llegó hasta el lugar: “Me preguntaba qué me llevó allí. Según bajaba las escaleras del lugar un agradable escalofrío se apodero de mí. Una maravillosa energía invadía mi cuerpo.

Al ver el agua del lago noté que una intensa luz entraba a este”, comenta. De inmediato trató de ver de donde provenía la luz y no encontraba el motivo, entonces caminó hacia el agua, la derramó sobre su cuerpo y en ese instante “sentí mi cuerpo iluminado y recibí mensajes del señor que cambiarían mi vida para siempre, eran mensajes de llevar paz a los demás, de llevar alivio a gente que se sintieran en momentos difíciles.

El gran mensaje de compartir con los demás las bendiciones recibidas en este lugar”, asegura.

VISITAS
Luego de la experiencia de Puello, la cueva comenzó a ser una especie de lugar de peregrinación para personas de todas las clases, las religiones, los colores, las edades. Un solo elemento han tenido en común: su fe. Cimpic afirma que la fe es un vehículo para lograr el cambio individual y en la sociedad.

“En La Cueva de los Milagros es posible transformar la ansiedad, la tristeza, se puede transformar la vida, Dios puede abrir las puertas”, dice Cimpic.

A través del ministerio que coordina se invita a las comunidades a asistir a la cueva, pero además se les ofrece una palabra de aliento y se les cubren algunas necesidades según la posibilidad. Ángel Puello invita a asistir a todos aquellos que sientan un vacío en su alma, que tengan dolencias corporales u otras necesidades.

“También deben asistir a la cueva los seres humanos que quieran buscar la forma de fortalecer la fe religiosa”. Aunque es un lugar que se ha mantenido virgen, la cueva tiene algunos rastros de la mano del hombre para facilitar el descenso como escaleras y luces. Además el ministerio “Nosotros tenemos fe” se ha encargado de proveer condiciones de seguridad para los fieles que decidan congregarse allí.

Hay un vigilante que se queda permanentemente fuera, para proteger la única entrada y salida del lugar y además hay control de vehículos. No se cobra la entrada bajo ninguna circunstancia, sino al contrario, los grupos que deseen conocer este lugar y entrar en comunión con el señor pueden acceder a transporte gratuito para hacerlo sin importar el lugar del país en que se encuentren. Sólo deben comunicarse con Gina Cimpic al 809-762- 8321.

Share.

Leave A Reply