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Cuevas ricas en arte rupestre en SD están en completo abandono

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La periodista Mairobi Herrera junto al arqueólogo Adolfo López, rodeados de la basura de la cueva Collantes.

La periodista Mairobi Herrera junto al arqueólogo Adolfo López, rodeados de la basura de la cueva Collantes.

LISTÍN DIARIO / 27 DE AGOSTO DE 2010 / POR MAIROBI HERRERA

La adecuada conservación de las cavernas y su puesta en uso público, como planean las autoridades, podría sumarse al atractivo cultural y turístico que posee Santo Domingo.

Santo Domingo. En 1915, Cayetano Rodríguez hizo un descubrimiento que maravilló a la capital.

Una cueva con arte rupestre se encontraba en perfecto estado y a sólo metros de cualquier vecino.

Ochenta y cinco años después, la caverna que fue habitada por los indios taínos y que se preservó como un legado de la historia, es sólo un lugar abandonado y un vertedero de basura.

Evidencias. Espacios de las cuevas del parque Mirador Sur y Collantes, donde se observa la basura, grafitis y un muro de concreto que dañan su entorno y el valor histórico de sus piezas rupestres.

Evidencias. Espacios de las cuevas del parque Mirador Sur y Collantes, donde se observa la basura, grafitis y un muro de concreto que dañan su entorno y el valor histórico de sus piezas rupestres.

La cueva Collantes, como fue bautizada por su descubridor, Santo Domingo tien grandes áreas en donde se pueden encontrar estas cavernas de muy fácil acceso, aunque algunas de ellas se encuentran abandonadas, llenas de basura, grafitis.

Otras funcionan como refugios de mendigos y drogadictos. Dentro de las cuevas que se encuentran en deterioro se podría mencionar las que componen el farallón del Mirador del Sur, entre ellas: Iguani, Guari, cueva de La Policía, cueva de Bahoruco, cueva de Honduras del Oeste, Cuevas Caicoa I, II Y III. También la cueva Collantes, que se encuentra en la prolongación México (en la parte que se conoce como Cayetano Germosén), próxima a la embajada de Italia.

En el farallón del Mirador Sur, el arqueólogo especializado en arte rupestre Adolfo López, contabilizó once cavernas, aunque señaló que el número es mucho mayor si se incluyen todos los abrigos que jalonan la formación cárstica.

“La situación de absoluto abandono en que se encuentran los sitios rupestres del farallón es impactante. Las cuevas y abrigos están en su mayor parte llenas de basura y algunas de ellas sirven de refugio nocturno a mendigos y drogadictos”, explicó López, quien realizó un estudio en el área.

El especialista dijo que en el lugar se han podido localizar piezas “espectaculares”.

“La mayor parte son petroglifos, muchos de ellos de excelente factura, pero también hay bajorrelieves encuadrables dentro de la primitiva técnica escultórica prehispánica de las Antillas, y en una de ellas un conjunto de pinturas rupestres muy similares a las que aparecen en la cueva de Las Maravillas, en San Pedro de Macorís”, dijo.

López no es el único preocupado. El director del Museo del Hombre Dominicano, Cristian Martínez, coincidió en que las cavernas están abandonadas, y explicó que el rescate de éstas depende de una labor en conjunto con otras autoridades, ya que el trabajo del Museo está en la protección de la parte histórica de las cavernas.

Martínez reveló también que el Museo está realizando un inventario de todas las cuevas registradas en la isla, para que la población tenga conocimiento del valor histórico de estas estructuras, ya que consideró que la ignorancia contribuye a su desprotección.

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Otro arqueólogo, Gabriel Atiles, investigador del Instituto de Investigaciones Antropológicas (India), señaló que todas las cuevas del Mirador Sur permiten un recorrido ideal, pero consideró que es una responsabilidad del Estado que se conozca y se preserve su historia.

Ante esta situación, el director de Biodiversidad y Vida Silvestre del Ministerio de Medio Ambiente, José Manuel Mateo, dijo que cuidado del parque Mirador Sur fue transferido al Ayuntamiento del Distrito Nacional (ADN), porque no es un área protegida, de manera que su control recae sobre este organismo.

Insistió en que la ciudadanía tiene la responsabilidad de demandar la protección y conservación de estas cuevas, ya que es un “problema que también los afecta”.

Sin embargo, Enrique García, director de Gestión Ambiental del ADN, apuntó que “el Ayuntamiento tienen una brigada de 72 hombres que trabaja diariamente en el área de los farallones”.

“El parque Mirador Sur es un ecosistema muy frágil, debido al tipo de recursos naturales que posee. Nosotros estamos diseñando un plan de manejo con la Asociación de Espeleólogos, dirigidos por Domingo Abreu, también con Tinglar, el Jardín Botánico e Inter, con el interés de que en un futuro cercano estas cavernas puedan ser presentadas al público de forma correcta”, reveló García.

PREOCUPACIÓN: CUEVA COLLANTES

Collantes es una caverna que se encuentra en un solar ubicado en la calle José Aybar Castellanos número 141 (prolongación avenida México), en el ensanche La Esperilla.

La caverna fue reportada por primera vez en 1915 por Cayetano Armando Rodríguez en su libro “Geografía de la Isla de Santo Domingo y Reseña de las Demás Antillas”.

Posteriormente, en 1983, los investigadores Renato Rímoli, Marcio Veloz Maggiolo y Fernando Luna, realizaron trabajos arqueológicos en la cueva y los publicaron en el Boletín del Museo del Hombre Dominicano número 18.

Durante los trabajos, los arqueólogos reportaron la existencia de 50 petroglifos prehispánicos y la presencia de restos culturales taínos.

También, se localizaron durante las excavaciones restos de fauna endémica de la isla.

Pero en la actualidad esta caverna es un auténtico basurero. Desperdicios, grafitis, muros de bloque, columnas de concreto y chatarra, cubren gran parte de su desarrollo.

Además, se han destruido paredes originales de la cueva y se han realizado grandes vaciados de zonas de la cueva.

Ante esta situación, el arqueólogo Gabriel Atiles expresó que las cuevas de la ciudad no sólo son las de Mirador Sur y Collantes, sino también las de La Caleta, las del parque Los Tres Ojos y otras que fueron destruidas desde antes, como las de Santa Ana y la Guácara Taína.

“Es realmente una pena que las cavernas que están en la ciudad estén abandonadas”, agregó.

(mayrobi.herrera@listindiario.com)

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