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Domingo Abreu Collado, explorador de cavernas

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Cada universidad debería tener un grupo de espeleología, “aunque sea por hacer aventuras”, dice Domingo.

Cada universidad debería tener un grupo de espeleología, “aunque sea por hacer aventuras”, dice Domingo.

LISTÍN DIARIO / 15 DE OCTUBRE DE 2007 / POR VIRGINIA RODRÍGUEZ G.

Es fundador y presidente de Espeleogrupo, única entidad dedicada al estudio de cuevas en la República Dominicana. Defensor incansable del medio ambiente, advierte sobre los peligros que trae la destruccción de nuestros recursos

SANTO DOMINGO.- Arqueólogo, espeleólogo (estudioso de las cavidades subterráneas) y ambientalista, Domingo Abreu conoce los lugares más recónditos, verdes y profundos de esta isla de Santo Domingo.

La mitad del tiempo está de excursión y nunca se sabe si se podrá localizar en algún teléfono. Los años no le cambian el rostro ni le quitan energía para subir montañas y bajar cuevas.

¿Existe el mapa de las cuevas dominicanas?
Hay un mapa de cuevas que está en proceso de elaboración. El Espeleogrupo fue que inició el catastro nacional de cuevas hacia 1986, sólo que es un trabajo muy lento. Si estimamos que hay una cueva por kilómetro cuadrado en el país, son más de 48,000 cavidades y cada una te puede tomar una semana de trabajo o más. Todavía hay miles de cuevas desconocidas que faltan por explorar y están distpersas por todo el país. Tan sólo en Los Haitises hay unas 20,000 cuevas. Hay cavernas en la Sierra de Bahoruco, la Sierra Martín García, el Parque Nacional Jaragua, el Parque Nacional del Este, en cada cordillera, en el llano costero. En el Distrito Nacional tenemos entre 250 y 300.

¿Se conservan de manera adecuada?
Algunas no. En San Pedro de Macorís, por ejemplo, hay una caverna que se llama la Cueva de los Indios y es el basural de las casas que viven por ahí. Hay casas que tienen conectadas sus cloacas hacia la cueva. Pero está también la Cueva de las Maravillas, que ha sido habilitada turísticamente.

Esa habilitación recibió muchas críticas, se dijo que se hizo sin los estudios necesarios…
Lo que hubo fue mucho esfuerzo de denostar de parte de algunos. Esa era una cueva que ya había sufrido daños. El ingenio Cristóbal Colón, manejado por la compañía Vicini, eliminó totalmente el piso de guano, de murcielaguina, para utilizarla como abono. Y con esa capa de murcielaguina, estoy hablando de una capa de hasta tres metros de espesor, se eliminó también toda la fauna guanobia y se cambió la temperatura de la cueva. Estamos hablando de un espacio que fue definitivamente agredido. La habilitación recuperó todo el arte rupestre y se hizo en el 30 por ciento de la cueva, que era más o menos lo que estaba dañado. El 70 por ciento restante sigue intacto.

¿No es habilitar una manera de agredir un área protegida?
Hay que utilizar esas áreas para educar. Pero ¿cómo educas a la gente si no le permites que entre? La gente tiene que saber qué es lo que hay, penetrar, y eso implica dañar algunas zonas. No puedes abrir un camino por un bosque sin eliminar parte de la flora. Todo lo que se protege necesita habilitación para que la gente pueda, no solamente disfrutarlo, sino aprender a proteger.

¿Qué dirían los Taínos si se despertaran hoy y vieran el país?
Volverían a dormirse.

¿Es tan grave la situación?
Los seres humanos han decidido que el planeta es suyo y pueden hacer con él lo que quieran. Eso ha implicado la eliminación de la base de sustentación de todos los seres vivos. Y al eliminar la base de la vida nos estamos condenando a una hecatombe. Va llegar un momento en que una parte de la población va a sucumbir físicamente.

¿Cuándo pasará esa hecatombe?
Ponerle fecha es difícil. En República Dominicana no pensábamos que íbamos a tener en 40 años, tres veces la población: en el 60 éramos tres millones de personas, hoy somos nueve. En 40 años más, ¿cuántos vamos a ser? Y si ahora mismo lo que produce el país, como se maneja, no es suficiente ni para mantenernos a nosotros ¿qué va a ser dentro de 40 años?

¿Pero estamos a tiempo de evitarla un desastre?
Naturalmente, pero no se está haciendo lo suficiente para eso. El común de la gente piensa que estamos fantaseando. Santo Domingo y Santiago, las dos ciudades más grandes, no soportan ya un carro más, pero todos los bancos siguen haciendo ferias de vehículos. La gente que fabrica y que vende carros, ¿está pensando en eso? No, simplemente quiere hacer su negocio. Hay soluciones, pero las soluciones no les convienen a los importadores, a los comerciantes.

¿Qué le hace falta a la espeleología del país?
He lamentado tremendamente toda la vida que, siendo un país con tantas cuevas y tantas universidades, aquí no haya en cada universidad un grupo espeleológico aunque sea para hacer aventuras en las cuevas. Tenemos la orografía más notoria, la mayor diversidad ecológica y microclimática, los sitios arqueológicos más amplios e importantes de todo el Caribe, tenemos un país llenos de cavernas, tenemos un país con tanta información… Pero probablemente sea que no hay estímulos.

+CV
Siguiendo huellas antiguas

DE ARQUEÓLOGO A LAS CUEVAS

Fue la arqueología, ciencia que estudia los restos de las sociedades antiguas, lo que llevó a Domingo Abreu a las cuevas. “En las cuevas es que están la mayor parte de la información gráfica sobre las culturas aborigen.

Los sitios fuera de las cuevas tienen información artefactual, restos materiales, pero en las cuevas está la visualización de lo espiritual, de lo intangible”, dice Domingo refiriéndose a las pinturas rupestres de los Taínos y otros pueblos que habitaron la isla.

“Ahí tienes la información intelectual de los grupos aborigen. Mi preferencia fue trabajar con eso. Así que terminé teniendo que aprender más sobre cuevas”, afirma.

Domingo es actualmente el encargado del Departamento de Espeleología de la Secretaría de Medio Ambiente.

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