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Las cuevas de Yuma

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Las_cuevas_de_YumaHOY / 2 DE JULIO DE 2005 / POR DOMINGO ABRÉU COLLADO

Aunque la Cueva de Berna es una cueva imponente, tanto por su espacio como por el relicto arqueológico que guarda, no es la única que existe en esa parte de la costa este lindante con el Parque Nacional del Este. Un fenómeno interesante, un carsismo muy particular, abrió cavidades desde mucho antes de que apareciera el llano sobre que se erige el pueblo, antes de que tomara forma la pequeña bahía, y antes de que fuera la boca de la desembocadura del Yuma.

Ese fenómeno, producido por escurrirse grandes cantidades de agua procedente de la lluvia, entre la porosidad del arrecife de coral, dio origen a grandes cavidades sin haber emergido aún. Cavidades circulares y verticales, algunas conectadas entre sí, llevan el nombre de dolinas, cuevas abiertas al cielo como consecuencia del desplome de su techo a causa de la corrosión subterránea de las aguas que bajaban y que todavía se escurren hacia el mar.

Durante dos fines de semana seguidos, el Espeleogrupo de Santo Domingo estuvo explorando cuevas en Yuma, encontrando información tanto sobre las cuevas en sí, como sobre la actividad hídrica actual y sobre el relicto rupestre aborigen que se encuentra sobre sus rocas y formaciones secundarias.

En estas cuevas, dispersas alrededor de todo Yuma, la actividad corrosiva del agua subterránea no solamente abrió las cavidades, sino que motivó la caída de techos armando en cada una de ellas lo que se conoce como un caos de bloques, que en algunas de ellas, parecen la obra de cíclopes, si nos fijamos en la colocación de los bloques caídos.

Aunque solamente dos de las cuevas exploradas presentan gran acumulación de agua, es totalmente seguro que las demás cuevas las poseen también, aunque algunos metros más abajo. Pero a diferencia de muchas otras cuevas con agua dulce, éstas reciben una fuerte intrusión salina que torna estas aguas inútiles, por lo menos para el consumo humano.

Algunas de las dolinas han sido aprovechadas como recurso para la producción agraria. Es decir, se han sembrado en su interior diversos frutos. Es una actividad émula del uso que daban nuestros aborígenes a estos suelos internos de las dolinas.

Buscando entre sus piedras, localizamos el rastro aborigen grabadas sobre ellas, principalmente en aquellos lugares mejor iluminados por el sol.

A una de las cuevas exploradas la hemos bautizado como “Cueva del Sol”, precisamente por la asociación que presenta uno de los petroglifos aborígenes de su interior con el astro. Se trata de un grabado de gran tamaño, con faz humana, perfilado con una línea e irradiando hacia todos lados.

Junto a este grabado se encuentran otros petroglifos de mucha más elaboración, indudablemente asociados con la cerámica de filiación taína localizada en un paraje perteneciente a Yuma, el paraje “El Atajadizo”, donde se realizaron trabajos de excavación arqueológica en 1975.

Otra de las cuevas exploradas –la que hemos llamado la Cueva de las Pictografías– presenta también dos petroglifos a su entrada, pero es la cantidad de pictografías de fino formato lo que llama más la atención.

Aunque muchas de ellas se han ido perdiendo a causa del crecimiento calcáreo sobre las paredes, todavía se conservan muchos de esos dibujos, los que pueden ser relevados para trabajarlos en su difusión.

Pero no solamente esas cuevas verticales (dolinas) y los grandes espacios que las unen guardan importancia natural y cultural. Una cadena de abrigos rocosos que se extiende al pie del farallón que marca la divisoria entre las dos terrazas sobre las que se encuentra Yuma, presentan también en su interior la huella de que el aborigen nuestro las utilizó, dejando en ella la hechura de sus manos en forma de grabados.

Ignoradas hasta ahora, las cuevas de Yuma despiertan ante la estridencia del empuje turístico que en el área se presenta como una novedad un tanto inesperada, en medio de una población que se catalogaba de olvidada y casi condenada a subsistir de la pesca y el comercio poco organizado. Para el nuevo turismo, las cuevas de Yuma son también un recurso que bien manejado puede traer a este pequeño pueblo importantes beneficios para sus habitantes.

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