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La presa de Tavera Bendición y amenaza para Santiago

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Objetivo. Entre los propósitos de la presa Tavera está suplir de agua potable a la población y de regadío a la agricultura, además de generar electricidad.

Objetivo. Entre los propósitos de la presa Tavera está suplir de agua potable a la población y de regadío a la agricultura, además de generar electricidad.

EL CARIBE / 16 DE DICIEMBRE DEL 2007 / POR LUIS H. ARTHUR S.

Los ciclones david y federico han constituido las más duras pruebas para la presa de Tavera. David devastó todo, incluido el servicio eléctrico. Federico trajo tanta agua que la presa estuvo a pocos centímetros de su Ápice, pasado el cual viene su destrucción. Esa lección no se aprendió y hoy por mala operación ante las tormentas Noel y Olga, Santiago y toda la línea sufren. Ojalá aprendamos.

Publicado el 20 de julio 2004

Honor a tantos héroes con nombres y sin nombre que un día lo dieron todo, y gracias mil  al Ing. César Féliz, quien vivió esta odisea y fue mi fuente de datos primigenia

En mi pasado artículo titulado Naturaleza Salvaje decía lo siguiente:

“Durante los ciclones David y Federico, la Presa de Tavera estuvo a unos centímetros de que su nivel rebasara la cota máxima del tabique de arcilla  de separación, lo que de suceder, hubiera ocasionado que el agua pasara por encima y por deslave destruyera esa presa de tierra despeñando millones de metros cúbicos de agua y lodo por el cauce del Yaque del Norte, que incapaz de contener tal avalancha,  en una ola impresionante, arrasaría a su paso muchos poblados y ciudades, entre ellas a la segunda ciudad más populosa de la república, habitadas todas por seres humanos hermanos nuestros.

Héroes con nombres y sin nombres, pero nunca reconocidos u homenajeados, hicieron posible el milagro de salvar a Santiago y demás poblaciones, cuando todo se confabulaba, para que la tragedia fuese inminente.     En un próximo artículo, contaremos esta odisea en la que parodiando debo decir “en qué tantos deben tanto a tan pocos””.

El 31 de agosto de 1979 a las 2:00 de la tarde el ojo del ciclón David azotaba la capital dominicana con vientos de más de 250 k/m  y  mucha lluvia, sembrando la destrucción y el caos.

Era el ciclón más violento del siglo y el peor desde que el ciclón de San Zenón azotara nuestras nación el 3 septiembre del 1930, dejando destrucción y muerte, y como secuela el cambio de nombre de la multicentenaria ciudad de Santo Domingo.

David fue seguido el cinco de septiembre por la tormenta Federico que mantuvo  dentro de la isla casi el mismo curso, trayendo más lluvia sobre terrenos sobresaturados.

Los habitantes de la capital comenzaron a recogerse temprano, y para el mediodía, eran pocos los que se aventuraban fuera de sus casas o refugios, pues ya las brisas y la lluvia empezaban a sentirse fuertes y amenazantes.

En la Cordillera Central y en la presa de Tavera, la mañana fue soleada y tranquila, aparentando un día bello y esplendoroso.

Esta aparente calma no descuidó los aprestos para la furia de la naturaleza que se anunciaba y era inminente.

La presa de Tavera, o Taveras como también se le nombra, es una construcción de muro recto nervado trucado con tabique de arcilla como núcleo para su impermeabilización.

Esto es, se va levantando un muro de arcilla que sirve de corazón o núcleo a muros interior y exterior de tierra, todo muy bien compactado. Alrededor de una tercera parte, en un extremo es de concreto.

El propósito de este núcleo de arcilla es de impermeabilizar las paredes laterales de tierra o sea impedir que el agua se filtre por éstas de un lado al otro, en una cantidad alarmante.

Este muro o cortina es de unos 40 metros de altura y cerca de 320 metros  de largo.

Para recoger las pocas  aguas que de cualquier manera se filtran a través del núcleo de arcilla, hay una cantidad de túneles internos que actúan como recolectores seguros, a los que se accede por escaleras con unos 756 escalones.

El propósito de la presa es múltiple: agua potable para consumo humano, regadío para la agricultura y generación eléctrica.

El lago que crea la cortina tiene unos 7 kms de largo permitiendo controlar las avenidas del Yaque del Norte y sus afluentes, con una capacidad de embalse o almacenamiento de unos 170 millones de metros cúbicos de agua, evitando con esto las constantes y periódicas inundaciones.

A pesar de ser la electricidad quizás el menos importante de sus usos, en esos tiempos la Corporación Dominicana de Electricidad (CDE) era la responsable de su operación.

El personal residente lo componían varias personas, pero como la casa de máquina donde se alojan las turbinas están a 5 kms de distancia río abajo, en la cortina de la presa sólo había 8 personas (Ings. César Féliz, Danilo González y  Antonio Bobea Chan, y 5 técnicos y personal de mantenimiento).

La presa cuenta con una compuerta de fondo, otra de cierre del túnel de comunicación con las turbinas, que como ya dije tiene 5 kms de largo, de modo de buscar un gran desnivel para la correcta operación de dos turbinas de 40.5 Mw.

Tiene además 5 compuertas  en el tope o corona, de alrededor de 4 o 5 m de ancho y 10 metros de largo, en el extremo de concreto donde está el vertedero o aliviadero.

Estas compuertas se pueden abrir (subir) casi 10 metros, para dejar que el sobre nivel de agua escape por el aliviadero de concreto y nunca llegue a la corona de tierra, pues el movimiento del agua arrastraría la tierra y el tabique de arcilla y en pocos minutos el torrente de 170 millones de metros cúbicos destruiría todo a su paso, en una avalancha de lodo y agua creando un infierno río abajo.

La compuerta central, tiene en su parte superior unos 50 cms abatible como si fuera una persiana. Cuando se lleva de vertical a horizontal, esto se gira 90 grados,  se logra su  máxima apertura.

Como se nota claramente, las compuertas están unos 10 metros por debajo del nivel máximo que el agua puede llegar,  existiendo unas tablas para calcular la cantidad de agua  que escapa en función de la abertura y el nivel del agua en el lago.

Cada compuerta tiene un peso muerto de 17 toneladas.

Para concluir con el escenario, nos falta agregar que  la altura máxima del agua de la presa es de 38 m del fondo, unos dos metros por debajo de la corona donde pasa una carretera.

A este nivel se le denomina,  cota 327.5 por ser esta su altura sobre el nivel medio del mar; el nivel  mínimo de operación normal de las turbinas es la cota 309.

Como fácilmente podemos calcular, la presa tiene 18.5 m de carga útil para operación normal.

La cota de la presa de Tavera el 31 de agosto 1979 a  8:00 a.m. era la mínima de 309, y así se mantuvo hasta bien entrada la tarde.

En estas condiciones de nivel mínimo, sólo se puede operar una de las dos turbinas, al 50% de su  capacidad y por no más de 3 horas.

Se había recibido la orden de parar todas las turbinas, sacar todos los circuitos eléctricos y protegerlas contra daños,  haciéndose los aprestos para evitar que fueran a inundarse, ya que la casa de máquinas donde están las turbinas, se encuentran a unos 12 m bajo tierra.

Nunca se había tenido una experiencia como la que se avecinaba, aunque los manuales de operación preveían todos los posibles casos de emergencia, el nerviosismo era evidente.

Los ingenieros más viejos y experimentados, lo conocían al dedillo y lo habían repasado ante esta eventualidad, pero siempre hay un superior que tiene que dar las órdenes precisas y oportunas, que rige a nivel nacional y tiene que estar en el Comando Central disponible y dispuesto y que desencadena el trabajo coordinado de todos.

Ya sólo había que esperar que la naturaleza dijera la última palabra…  ¡Y como siempre la dijo!…
Luis H. Arthur S.
www.luis.arthur.net    luarthur@arthur.net.do

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