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¡Salvemos las aguas! Tarea impostergable del Gobierno y de la sociedad

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Más pedregales que agua en este tramo del río Ocoa, un panorama desértico en las inmediaciones del puente de Los Pilones. Hoy/ Napoleón Marte.

Más pedregales que agua en este tramo del río Ocoa, un panorama desértico en las inmediaciones del puente de Los Pilones. Hoy/ Napoleón Marte.

HOY / 31 DE ENERO DE 2014 / POR MINERVA ISA

La fuerza renovadora de la naturaleza es portentosa. Esperanzadora. De la rugosa aridez de un tronco seco vemos asomar brotes, convertirse en ramajes que ganan frondosidad.

Transformación prometedora que afianza la posibilidad de recuperar el entorno ambiental, rehabilitar las cuencas hidrográficas y con ellas rescatar aguas y suelos.

La naturaleza es pródiga, pero tiene leyes infalibles y le debemos una compensación. Reparar o mitigar el daño provocado a nuestro hábitat, cuyo deterioro reclama la aplicación inmediata de acciones rehabilitadoras, en las que se involucren el Gobierno y los ciudadanos.

Por la magnitud de la devastación e incierto panorama con el cambio climático, esa tarea no puede postergarse. Pero se nos escurre como agua entre las manos. Y las consecuencias derivadas de no atenuar o solucionar a tiempo la extinción y contaminación de los ríos y acuíferos subterráneos, serían potencialmente catastróficas.

Política ambiental. Expertos coinciden en la urgencia de un marco institucional para una adecuada gestión que salve las aguas.

Recomiendan que la sostenibilidad ambiental constituya un compromiso político-institucional, expresado en la adopción de una política integral que incorpore la gestión del agua a una estrategia de desarrollo nacional que busque el equilibrio entre el crecimiento económico y la sustentabilidad ambiental.

Y que de manera efectiva y coordinada el recurso agua, utilizado en el 90% de las actividades económicas, sea priorizado en los procesos de planificación e inversión pública del Poder Ejecutivo y gobiernos municipales.

Será preciso elevar el gasto gubernamental en medio ambiente, desde un irrisorio 0.11% del Producto Interno Bruto, exiguo ante el de otros países regionales.

Urge fortalecer las instituciones del sector, las que adolecen de enormes limitaciones en recursos humanos, tecnológicos y financieros para ejecutar y monitorizar programas.

De alta prioridad es que cualquier proyecto en el área de ingeniería, urbanismo, agricultura, turismo y minería se conciba en el marco de la conservación del agua y demás recursos naturales.

De momento, el Gobierno tiene una prueba de fuego con los proyectos de loma Miranda y la carretera Cibao-Sur, que especialistas estiman improcedentes por los daños ecológicos que acarrearían, como advirtió la Academia de Ciencias.

Limitaciones institucionales. Las políticas y funciones normativas en el sector gubernamental de agua y saneamiento están fragmentadas en entidades que promueven acciones dispersas, sin dirección definida, generando duplicidad, superposición de funciones.

Con medidas aisladas, sin coordinación, como ha prevalecido, no se resolverá la problemática del agua. Menos aun con una ciudadanía apática o inconsciente de la importancia de su conservación. Dominan severas limitaciones institucionales, que estudios identifican así:

_Falta de recursos técnicos y financieros. Ineficiencia de los modelos de política institucional en el manejo del agua. Inadecuada implementación de las existentes.

_Carencia de una política nacional que integre los sectores de agricultura, minería, ganadería, turismo y otros que afectan los acuíferos.

_ Ausencia de sistemas de regulación y monitoreo, de una infraestructura apropiada para la recopilación de datos en forma sistemática.

Resarcir daños. Hemos sido testigos de la degradación ambiental, el agotamiento y contaminación de las fuentes de agua por la indebida valoración de la naturaleza.

Como responsables del desastre ecológico, debemos asumir el compromiso de resarcir daños, participar activamente en acciones que salven las aguas y todo el medio ambiente.

El problema es de todos. Y todos debemos integrarnos. Adultos, jóvenes, niños y niñas, a quienes en el hogar y la escuela hay que sensibilizar en su relación con su medio natural, inculcándoles valores sobre su trascendencia.

Comenzar con la concienciación de sí mismo, lo que implica un cambio en el pensar y en el actuar, transformar el comportamiento respecto al medio ambiente, manteniendo una actitud responsable en el uso del agua.

Estrategias. Diagnósticos, planes de acción existen, falta voluntad política para ejecutarlos. Las instituciones del sector han formulado políticas, líneas de acción diseñadas por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo y el Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados. Plantean un conjunto de estrategias para revertir las tendencias del uso no optimizado del agua y de la infraestructura hidráulica, fomentar la planificación y máximo aprovechamiento de las inversiones. En el contexto del cambio climático se recomienda:

_Sincronización y unificación del uso del agua bajo una estrategia nacional. Ordenar los recursos naturales. Educación, transferencia tecnológica y asistencia financiera.

_ Mejorar la medición y vigilancia del ciclo hidrológico. Optimizar los sistemas hidráulicos y el uso del agua. Proteger su calidad, tratar las aguas de desecho.

_ Mayor utilización de la energía hidroeléctrica.

_Prevenir inundaciones, determinar la flexibilidad y vulnerabilidad de los sistemas de abastecimiento.

De gran trascendencia será el ordenamiento territorial en el marco de la protección de las cuencas hidrográficas, la reforestación que reducirá la erosión y deslizamientos de suelos. Con el sostén de la vegetación, mejorará el desarrollo de la vida silvestre, aumentará la riqueza del ecosistema.

Lograrlo implica poner al servicio de la rehabilitación los recursos humanos, tecnológicos y financieros indispensables. Propender, a través de procesos educativos, hacia un cambio en la interdependencia con el medio ambiente, enfrentar los problemas desde una actitud proactiva, descontinuar el uso meramente utilitario de la naturaleza, solo extrayendo de ella, sin reponer lo tomado.

La sociedad deberá convencerse de que sin vegetación no habrá suelos ni agua, sin los que está en juego no solo la calidad de la vida, sino la vida misma.

Es un imperativo, ¡salvemos las aguas!

  1. Educación ambiental

Valorar las fuentes de agua, todos los recursos naturales con los que están interconectadas, requiere de educación ambiental. Desarrollar los conocimientos, las técnicas y procedimientos para crear conciencia sobre la necesidad de conservar y manejar racional y eficientemente esos recursos.

  1. Ética

Se trata de la formación de una ética que nos permita optar libre, crítica y responsablemente por acciones de conservación, protección y uso sustentable del medio ambiente en base a un conocimiento objetivo y la comprensión de la realidad social, cultural y natural que nos rodea.

  1. Toma de conciencia

La educación ambiental es de gran relevancia para promover la toma de conciencia y capacitación, a fin de generar cambios en la conducta y las actitudes. Reflexionar sobre la importancia de cuidar y proteger el medio natural, contribuyendo al bienestar de la sociedad con una mejor calidad de vida.

  1. Valores y actitudes.

Iniciar desde los primeros años de vida la formación de valores y hábitos hacia el cuidado del entorno natural. Convertir la educación ambiental en una herramienta útil para desarrollar en niños y niñas mejores actitudes hacia el medio ambiente. Será una base para establecer una relación respetuosa del entorno ambiental, contribuyendo así a la constitución de una dimensión ecológica, como atributo de los ciudadanos.

  1. Código conductual

La educación ambiental entraña la participación en la toma de decisiones y en la propia elaboración de un código de comportamiento de respeto a las cuestiones relacionadas con la calidad del medio ambiente, actividades de manejo que incorpore la participación coordinada de oficinas gubernamentales y las comunidades.

  1. Estrategias de vida

La toma de conciencia ambiental se desarrolla en base a un proceso de sensibilización, motivación, conocimiento, valoración, compromiso y acción, desplegando una activa participación que abarque el hogar, la escuela, el medio laboral y la comunidad, realizando un esfuerzo consciente y sostenido al emprender estrategias de vida.

 

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