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Cueva de las Golondrinas: Paraíso en el mar

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Un bote cargado de turistas penetra a la Cueva de las Golondrinas para disfrutar del revoloteo y canto de las aves que anidan en el lugar, así como de la belleza natural del lugar y la baja temperatura que mitiga el calor.

Un bote cargado de turistas penetra a la Cueva de las Golondrinas para disfrutar del revoloteo y canto de las aves que anidan en el lugar, así como de la belleza natural del lugar y la baja temperatura que mitiga el calor.

EL NACIONAL / POR  LUSBANIA SANTOS

Es un espacio natural en medio de la Laguna Gri Gri que se ha convertido en atractivo turístico para extranjeros y dominicanos

RÍO SAN JUAN.   Cuando llega esta temporada  del año de Semana Santa, muchos aprovechan para vacacionar pero otros ven en esta época la oportunidad ideal para  desarrollar al máximo sus respectivos oficios.

Por lo menos en este municipio de Río San Juan así ocurre con los trabajadores informales del sector turismo conocidos como “los boteros”, quienes cada año ponen en esta Semana sus mayores expectativas en cuanto a aumento de ingresos, aunque en los últimos años el poco flujo de turistas no los ha beneficiado.

Se trata de un grupo de quince hombres que tienen su oficina en el patrimonio nacional de este municipio: la  laguna Gri Gri.

En ese lugar se ganan el sustento para su familia mediante su actividad que consiste en transportar a los turistas en botes hacia distintos puntos de la costa, en su mayoría a  las  playas,  que son  el motor que mueve al turista hacia Río San Juan.

Pequeñas yolas en reposo a la espera de la llegada de potenciales clientes en la Laguna Gri Gri.

Pequeñas yolas en reposo a la espera de la llegada de potenciales clientes en la Laguna Gri Gri.

Playa Grande, Caletón, La cueva de las golondrinas y la piscina natural  que es la Laguna Gri Gri, son algunos de los atractivos turísticos que forman parte del recorrido en bote que ofrecen, a un costo que depende del trayecto y de la cantidad de turistas que aborden el bote”.

Desde las 7:00 de la mañana hasta las 6:00 de la tarde se encuentran estos trabajadores informales en la laguna compitiendo por la clientela que como indicaron se ha reducido en los últimos tiempos en comparación con épocas anteriores.

Y aunque suene contradictorio, pese a la poca rentabilidad que tiene el negocio de los boteros, éstos  en ningún momento hablaron de retirarse de la actividad y es que para estos hombres, llevar el título de su oficio, más que un trabajo es un estilo de vida.

Tanto así que en el pueblo muy pocos conocen sus nombres, los identifican como “el botero” o en otros casos como “Lino el botero” o “Juancito el botero”. Todos tienen distintos nombres y un solo “apellido”

Y por cierto, cuando no aparecen los clientes, ellos se las ingenian, y para no desanimarse salen a dar su vueltecita en sus propios botes y recrearse con uno de los paseos más  espectaculares del país como es el trayecto  desde la laguna Gri Gri en medio de manglares hasta desembocar en el Atlántico que en este lugar tiene  las aguas más transparentes y las arenas más blancas del mundo.

31 de marzo de 2010 (lusbaniasantos@gmail.com)

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