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Un tesoro a la deriva

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Arrabal. El entorno rural de los sectores cercanos al río permite que los manantiales mantengan su afluencia normal. ( El Caribe )

Arrabal. El entorno rural de los sectores cercanos al río permite que los manantiales mantengan su afluencia normal. ( El Caribe )

Los manantiales urbanos, una fuente acuífera que no se usa

EL CARIBE / 5 DE ABRIL DEL 2006 / POR ALEX BATISTA

Las familias que ocupan las márgenes de los ríos Ozama e Isabela, en los barrios de Gualey, La Zurza y La Puya, aun no perciben los efectos de la prolongada sequía que desde hace tres meses azota al país.

El llanto de la maltratada naturaleza hace aflorar fuentes interminables del líquido de vida y aunque no son aprovechados por las autoridades para suplir de agua potable a esos sectores, las comunidades, carentes de servicio estable de agua, utilizan las pozas para realizar actividades como bañarse, lavar y hasta para cocinar.

“El agua es buena, sale limpia”, dijo Ernestina de Jesús. Pero a escasos metros del brote limpio y sano, el agua empieza a recibir los desperdicios de las vecindades y al llegar al Ozama, como en el caso de la poza El Berro, el manantial ya está convertido en un afluente de aguas negras.

Las reservas acuíferas deben ser rescatadas y convertidas en atractivos turísticos y fuentes de agua apta para consumo humano, según el director del Cinturón Verde en el Conau, Eleuterio Martínez. Gualey lleva la delantera en cuanto arroyos.

En total nueve “venas” de la tierra dan agua que fluye de entre los farallones invadidos por cientos de familias pobres. La Zurza tiene ocho y La Puya de Arroyo Hondo tiene tres.

Más puntos. Pero no solo la zona norte del Distrito Nacional es rica en lugares donde el agua sale a “borbotones”.

También hacia el oeste, en la hasta hace pocos meses zona virgen de Arroyo Manzano, abunda este tipo de regalos de la madre tierra, que hoy están amenazados por las invasiones de terrenos. Solo el caso de Los Jardines del Norte se conoce en el Distrito como positivo.

Allí fueron instalados bancos de agua, que suplen millones de litros de este líquido cada día.

Un rescate difícil, pero que será beneficioso

“Si saneamos estos manantiales podemos recibir beneficios enormes para el medio ambiente. Se pueden convertir en paradores turísticos y pueden ser una reserva enorme para la Corporación de Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (Caasd), que puede aprovecharla cuando llegan sequías tan prolongadas como esta”, dijo Eleuterio Martínez, y aunque reconoce el valor de recuperar este espacio para el Cinturón Verde, sabe que el Estado deberá asumir como un compromiso social la reubicación de algunas de las familias agresoras del entorno.

Los únicos “turistas” de los manantiales son los niños de los sectores, que los aprovechan como balnearios colectivos.

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Proyecto Sabamar
Este proyecto de la Unión Europea busca convertir a las comunidades en amigas del entorno. Promueve la conservación de estos espacios y que no se arroje basura en los afluentes.

Diversión sana
“Los muchachos se pasan el día metidos ahí. Eso evita que estén metidos en otras cosas, yo creo que las pozas ayudan a que haya menos problemas en la comunidad”, dijo una vecina.

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