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Recuperación de manglares

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HOY / 3 DE JUNIO DE 2006 / POR FABIO R. HERRERA-MINIÑO

En estos días, que cunde la preocupación por la protección de los recursos naturales y que se mantengan lo mejor resguardados por la explotación despiadada de un turismo arrollador o de manos depredadoras que destruyen el entorno natural, es loable que empresas dedicadas al desarrollo turístico, tengan la gran preocupación de convivir en un armonioso entorno con los medios naturales, que como los manglares o los arrecifes, aportó la Naturaleza a hermosas regiones nacionales en donde se aprovechan esas bellezas para el turismo.

El intenso desarrollo turístico de la zona Este del país, encontró en principio un litoral desguarnecido y sometido a la urgencia de construir decenas de grandes resorts, demandados por los millares de visitantes europeos, norteamericanos y hasta locales, que en tropel, comenzaron a ocupar esos enclaves turísticos, donde el surgimiento de un utilitario y moderno aeropuerto internacional, colmó las necesidades para que los visitantes pernoctaran a satisfacción en los magníficos hoteles de la zona.

En principio, la urgencia para desarrollar tantos complejos hoteleros obligó a pasar por alto la protección ambiental de los manglares y hasta de los arrecifes de la zona, que en la década del 80, todavía no existía la presión mundial para protegerlos, acción que tomó forma, como una prioridad, en las décadas siguientes. El efluente de tantas plantas de tratamiento con un desagüe inadecuado y no bien supervisado, produjo inconvenientes que lo sufrían los mismos resorts en donde los malos olores a determinadas horas del día provocaban quejas de los huéspedes.

La toma de conciencia de los empresarios del Este del país se manifiesta de como se han integrado fundaciones ecológicas, que como la de Punta Cana, ha contribuido en sus doce años de operación, ir modificando el aspecto de abandono en su atención a los manglares, recuperándolos y permitiendo que puedan producirse para comercializarlos, como es el caso del mangle rojo que tiene atracción para los paisajistas de exteriores que lo utilizan en sus decoraciones de jardines y ambientación atractiva con la flora dominicana.

Asimismo, la gran preocupación de que los arrecifes sufrían un notable deterioro por daños producidos por los efluentes de las plantas de tratamiento de aguas residuales o cloacales, se ven respaldados para su consolidación, cuando hay un monitoreo de esas plantas de Punta Cana, permitiendo que los arrecifes vuelvan a ser hábitats naturales de muchas especies marinas que encuentran entre sus ramificaciones su lugar para su vida marina en los corales recuperados.

Es muy interesante la labor que la Fundación Ecológica Puntacana lleva a cabo en el litoral del Este, de manera que esa experiencia podría ser muy útil para el aprovechamiento turístico de Bahía de las Águilas, en donde el temor de los ecologistas y el negocio de dación de terrenos que se hicieron en la década del 90, ha maniatado al Gobierno, que se ha empantanado sin poder darle inicio a un desarrollo necesario, urgente y beneficioso para la región suroeste del país.

Es loable la labor de la Fundación Ecológica Puntacana, de manera que la experiencia que han ido acumulando y sus proyecciones para otros proyectos, podría determinar de manera efectiva que el litoral, desde Boca de Yuma hasta Macao, reciba un refuerzo para su conservación y protección. Así las versiones millonarias ya existentes continúen siendo el sostén de la economía nacional por la demanda de tantos visitantes que acuden a esos hoteles para el disfrute de sus vacaciones. También vienen estimulados por la existencia de ecosistemas atractivos, en donde la conservación de los manglares y corales es ya parte del pensamiento del turista extranjero que llega condicionado y motivado a encontrar en sus visitas nuevos motivos para disfrutar con más tranquilidad las hermosas playas del Este.

Es fundamental que las empresas propietarias de las cadenas de hoteles existentes, no sólo en la costa oriental del país, sino en Samaná y Puerto Plata, para que copien el ejemplo de lo que se está haciendo en Punta Cana. De esa manera se contribuirá a resolver los malestares ecológicos, que por descuido, afectan algunas de las playas como ocurre en Cabarete, Sosúa y Maimón.

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