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Cinco rutas y un solo destino

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Cinco_rutas_y_un_solo_destino_1LISTÍN DIARIO / POR ALEXÉI TELLERÍAS

SENDEROS. No importa el camino escogido para ascender al Pico Duarte, la aventura allí siempre estará asegurada.

SANTO DOMINGO.- “Una caminata de mil millas empieza con un solo paso”. No podría ser más apropiado este proverbio chino para referirse a una de las experiencias más intensas del montañismo criollo y que representa para muchos un logro que debe alcanzarse al menos una vez en la vida, y para otros una raya más en la cantidad de veces conseguidas.

Con 3087 metros, el Pico Duarte se convierte en estos días en uno de los destinos más preferidos por los amantes de experiencias distintas, tanto dentro del país como fuera del mismo.

Es que la zona guarda – como secreto valiosísimo- su indescriptible belleza, sus amaneceres dignos de una postal y la riqueza ecológica que motivó que su zona circundante fuese declarada Parque Nacional en el año de 1956.

“¡Primera y última vez que hago este viaje!”. “¿Quien me mandó a venir para acá?”. Expresiones como estas suelen escucharse –como de hecho se han estado escuchando- durante estos días. Sin embargo, como suele pasar, esas mismas personas que durante el recorrido se quejan de la dificultad de la travesía, son las primeras que se alistan al año siguiente para repetir la experiencia.

De eso puede hablar Manuel Cuevas, quien ha escalado varias veces y que todos los años se alista junto con sus compañeros para recorrer este trayecto. Aquí, dice, no importa tanto el Imponente. Duarte recibe en lo alto a quienes van a visitarle. final, sino el recorrido.

Hacia la cima. Centenares de personas suben cada año en enero a la cima de las Antillas.

Hacia la cima. Centenares de personas suben cada año en enero a la cima de las Antillas.

Cinco rutas y un solo destino

Un jabón, 40 pesos, un cepillo de dientes, 20 pesos, valentía para bañarse en las aguas del pico, no tiene precio”. Este anuncio, leido en un afiche promocional, brinda una idea relativa respecto a la experiencia que se vive en la montaña más alta del país y de la región del Caribe.

Lo más importante, según señala Isaac Alonzo, quien ya tiene varios ascensos de experiencia, es estar físicamente preparado para hacer la caminata “que en muy pocos casos es sobre superficies planas”.

Y es precisamente ahí, dice, donde muchas personas fallan en la preparación física, pues salen a caminar a escasas semanas de la fecha de su viaje, “y en más de una ocasión me he encontrado personas que tienen trabajos de oficina y que por ende no realizan mucho ejercicio y pueden encontrarse sin aliento a mitad de la caminata”.

Del mismo modo, las libras de más pueden costar muy caro cuando a mitad del día las fuerzas traicionan. Existen varios paquetes turísticos hacia el Pico Duarte. La mayoría incluyen una serie de opciones que facilitan la experiencia al interesado.

También hay universidades, escuelas, colegios, o grupos de personas que se ponen de acuerdo y ascienden. El ascenso al pico se ha convertido en una tradición para mucha gente, incluso considerándolo como un eje transversal dentro de la formación educativa pre-universitaria. Tal es el caso del Colegio Dominicano de La Salle, quien ya lleva más de 25 años subiendo de manera ininterrumpida con los estudiantes de cuarto año de bachillerato.

Cinco rutas, el mismo destino

Existen alrededor de cinco rutas para llegar hasta el área del Pico Duarte. La más conocida es Manabao en Jarabacoa, pero también, como relata Manuel Cuevas, se puede acceder por Matagrande en Santiago, Sabaneta en San Juan de la Maguana, Constanza y Las Lagunas en Azua, siendo esta última la menos recorrida.

El trayecto de Manabao contempla caminar el segundo día, dado que el primero se limita a llegar, establecerse y descansar, a través de Los Tablones, Alto de La Cotorra, La Laguna (donde se descansa y se almuerza), El Cruce, Agüita Fría –donde nace el Yaque del Norte- y finalmente La Compartición, que es donde la mayoría de los excursionistas acampan.

Hacia el tercer día, se recorren los 5 kilómetros que separan a La Compartición del Valle de Lilís para luego enrumbar hacia el Pico Duarte. De ese momento, donde muchos aprovechan para tomarse fotografías, meditar o interpretar las notas del himno de José Reyes y Emilio Prud´Homme, se procede a retornar hacia el campamento, donde se pasará esa noche, para al día siguiente retornar hacia Manabao.

Aunque esta descripción de la ruta suene poco emotiva, lo cierto es que en este camino las anécdotas se cuentan por centenas, incluyendo la de las fogatas que se realizan en los campamentos de noche para, entre canciones, historias y otros elementos, compartir lejos de toda civilización el amor por la naturaleza y su obra.

Mientras menos peso, mejor Hay muchos comentarios sobre qué debe llevarse o no en el ascenso al Pico Duarte. En primer término, Isaac Alonzo plantea que la mochila no debe pesar más de 25 libras, incluyendo el saco de dormir, que cada excursionista debe llevar, por ser este un elemento personal.

Las casas de campaña son otro aditamento que no puede quedarse. Aún así, el interesado en participar en una excursión debe confirmar si las mismas vienen incluidas en el paquete o si deberá conseguirse una propia.

Entonces, dentro de la mochila de viajes, deberá llevarse un foco, capote, sudadera, foco y un juego de pilas alcalinas para el mismo, un plato hondo, vaso, juego de cubiertos, cantimplora y un botiquín personal, aparte de algunos dulces, mentas y compotas o caramelos para ir cargando energías durante la caminata.

Como aditamentos de higiene personal, debe llevarse jabón, pasta y cepillo de dientes, toalla, desodorante, peine y papel higiénico, empacado en fundas plásticas.

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