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Cuando despertamos súbitamente…

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POR DOCTOR RAMÓN TORIBIO 

Apnea del sueño.  Afecta entre 2 y 4% de las mujeres y entre 4 y 6% de los hombres.

El síndrome de apneas obstructivas del sueño es un cuadro de somnolencia excesiva, trastornos cognitivo-conductuales, respiratorios, cardiacos, metabólicos o inflamatorios secundarios a episodios repetidos de obstrucción de la vía aérea superior durante el sueño.

Es el trastorno del sueño más frecuente, a pesar de estar infradiagnosticado. Tiene una alta prevalencia en la población general, afectando entre un 2 a un 4 % de las mujeres y de 4 a 6 % de los hombres adultos de edad media. Dicha prevalencia aumenta con la edad.

El concepto de síndrome de apneas obstructivas del sueño se fundamenta en dos elementos claves: por un lado, los eventos respiratorios nocturnos que caracterizan la enfermedad y por otro, las diferentes consecuencias derivadas de dichos eventos.

Los eventos respiratorios que con más frecuencia se observan son el cese completo (apnea) o parcial (hipopnea) del flujo aéreo hacia los pulmones debido a un aumento de la colapsabililidad de la vía área superior durante el sueño.

Las apneas e hipopneas que se van repitiendo en ciclos durante toda la noche van a provocar una disminución en la concentración de oxígeno en la sangre, lo que activa el sistema nervioso simpático y provoca un aumento de la frecuencia cardiaca y la presión arterial con el posterior daño endotelial y a su vez una significativa morbilidad neurocognitiva, cardiovascular y metabólica, así como el aumento de la mortalidad general que presentan estos pacientes.

Existe una sólida evidencia que relaciona el síndrome de apneas obstructivas del sueño con los accidentes de tráfico.

La presentación típica es la de un hombre de mediana edad, en sobrepeso u obeso, que refiere una larga y progresiva historia de ronquidos asociados a pausas de respiración y episodios de ahogos nocturnos observados por su pareja o compañeros de habitación, un sueño intranquilo y con frecuentes despertares para orinar durante la noche (nicturia).

Durante el día presentan somnolencia, cansancio, cefalea matinal y síntomas de deterioro cognitivo, lo que compromete el desarrollo de sus actividades cotidianas.

Este perfil típico descrito, varía en la práctica médica diaria, debido a que el síndrome de apneas obstructivas del sueño es una enfermedad heterogénea cuyos síntomas se van desarrollando de forma lenta y progresiva durante años.

Esto determina una lenta adaptación a los trastornos producidos por esta enfermedad, que lleva frecuentemente a una interpretación errónea de los síntomas o a la falta de reconocimiento de estos (el paciente y los familiares entienden que este es su estado habitual). Es frecuente que el paciente desarrolle un proceso de negación de los

síntomas para evitar reconocer la disminución de sus capacidades físicas y cognitivas, y el deterioro social y laboral asociado. También es posible que muchos pacientes ignoren sus síntomas nocturnos, sobre todo aquellos que no duermen acompañados.

De lo dicho anteriormente, y dada la alta sensibilidad de los síntomas principales, (ronquidos, pausas respiratorias observadas, somnolencia diurna y cansancio) todo médico debería buscarlos en primera instancia y ante la existencia de dos o más de ellos, tratar de descartar la enfermedad, dado que la evidencia científica avala la importancia del diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad.

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Tratamiento

Desde su descripción inicial en el año 1981, la presión positiva continua en la vía aérea (CPAP siglas inglesas de ‘Continuos Positive Airway Pressure’) es el tratamiento de elección de los pacientes con diagnóstico de síndrome de apneas obstructivas del sueño.

Estos pacientes deben mantener una adecuada higiene de sueño (corregir todos los factores ambientales que impidan un adecuado descanso, fijar un horario para dormir, suprimir el alcohol, el café, las bebidas de cola en las horas vespertinas, dejar de fumar, no tomar hipnóticos con relajantes musculares para dormir, entre otras).

Todas estas medidas tienen el objetivo de mejorar la calidad del sueño del paciente.
La pérdida de peso se debe recomendar a todos los pacientes con sobrepeso y obesidad.

La reducción de peso se asocia con una tendencia a la mejoría en el patrón de la respiración, en la calidad del sueño y la somnolencia diurna. No existe ningún tratamiento farmacológico que cure el síndrome de apneas obstructivas del sueño.Se

pueden corregir alteraciones anatómicas por procedimientos quirúrgicos en casos muy bien seleccionados y se pueden tratar condiciones asociadas que empeoren los síntomas como el hipotiroidismo, la congestión nasal, entro otros.

Doctor  Ramón Toribio, Neumólogo – Trastornos del sueño, Servicio de Neumología del HGPS

PUBLICADO EN: HOY.COM.DO
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