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Cajas-nido para aves, una forma de implicar a las ciudades en la conservación

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Cajas-nido en Santander para convertir en espacios de biodiversidad. EFE/Pedro Puente Hoyo

EFEVERDE / POR LUCIA ZAMANILLO

Ayudar a las especies a integrarse en el entorno urbano con programas como el de construcción de nidos para aves, permite acercar la naturaleza más a las ciudades.

SEO-Birdlife desarrolla junto al Ayuntamiento de Santander desde 2010 una iniciativa para convertir en espacios de biodiversidad los parques y jardines de la capital cántabra y, de esta forma, ha conseguido que en estos años 87 parejas del búho más pequeño que existe, el autillo europeo, hayan anidado en plena ciudad.

Parques y jardines, espacios para la biodiversidad

Ignacio Fernández, biólogo y técnico de SEO-Birdlife, explica a Efe que desde que se puso en marcha el proyecto “Parques y jardines. Espacios para la biodiversidad en Santander” se han instalado en las zonas verdes urbanas de la ciudad, con la ayuda de voluntarios, 250 cajas-nido para distintas especies de aves y murciélagos.

Porque el objetivo, además de conservar y fomentar la biodiversidad en Santander, es “sensibilizar” a la población y que entienda que la naturaleza debe estar integrada en los núcleos urbanos, y no limitada a “islas” como parques naturales o áreas protegidas.

“Lo interesante del proyecto es que este tipo de iniciativas buscan la colaboración y la participación de los vecinos, para que conozcan esta naturaleza cercana, que habita en zonas verdes urbanas, y se impliquen en su conservación”, insiste este biólogo, quien asegura que las cajas-nido instaladas han sido construidas con la ayuda de más de 100 voluntarios que “han hecho de carpinteros”.

El autillo europeo (Otus Scops) tiene unos 20 centímetros de altura y 50 de envergadura, por lo que, pese a ser el búho de menor tamaño de la Península Ibérica, es más grande que la mayoría de especies de aves que habitan en parques de núcleos urbanos, como los herrerillos o los gorriones.

Cajas-nido 

Por ello, las cajas-nido de los autillos son tres veces más grandes que las ideadas para otras aves, con un orificio de entrada de seis centímetros de diámetro, frente al agujero circular de 3,2 centímetros del resto de refugios. Además, dentro de ellas se coloca paja y serrín, porque esta especie no crea su propio nido, sino que suele servirse del material que ya se encuentra dentro de los árboles.

Fernández asegura que los nidales instalados tienen “un porcentaje bastante elevado de ocupación” y se han mostrado como una medida de “conservación eficaz”, ya que “más o menos, más de un tercio” de ellos son ocupados cada año, y casi el 70 % de las 59 cajas-nido ha sido habitada al menos una vez desde 2010.

El autillo europeo se caracteriza por su canto “aflautado”, una especie de silbido claro y corto, y por un plumaje críptico que les permite pasar desapercibidos durante el día.

Este ave tiene, además, dos penachos de plumas que parecen orejas y grandes ojos con el iris amarillo, y es una especie “troglodita”, es decir, que necesita huecos o agujeros en los árboles para criar.

Zonas donde antes no estaban presentes

Con la colocación de cajas-nido, “agujeros artificiales que van colgados de las ramas de los árboles”, se consigue que este ave se asiente en las zonas verdes de Santander, “y que, incluso, con los años, ocupe algunos parques en los que antes no estaba presente, simplemente porque no tenía huecos apropiados”.

En los siete años que se viene desarrollando la iniciativa, 87 parejas han criado en los nidales ubicados en 23 parques del municipio y han colonizado espacios nuevos como la península de La Magdalena.

En Santander habita de marzo a septiembre, pero en los últimos años se ha detectado que algunos ejemplares se quedan en invierno y utilizan los cajas-nido como refugio en estos meses más fríos, y “no solo” para criar en primavera y verano.

El técnico de SEO-Birdlife opina que, pese a que no sea un fenómeno “muy abundante” ya que la mayoría de autillos sí migran, este proceso “debe estar relacionado” con el cambio climático y con que los inviernos sean “cada vez más suaves”, lo que provoca que no se reduzca tanto el número de insectos de gran tamaño de los que se alimenta el autillo, “polillas sobre todo”. Efeverde

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