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“Pájaroluna”: Amenazado por el cambio climático

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El Playero Escarlata

El Playero Escarlata

DIARIO LIBRE / 01 DE OCTUBRE DE 2013 / POR SIMÓN GUERRERO

SANTO DOMINGO. Hace unas décadas -nos cuenta Erika Bolstad, del McClatchy Washington Bureau- miles de Playeros Escarlatas (Calidris canutus) sobrepoblaban las playas arenosas del Puerto de Mispillion en la Bahía de Delaware, deleitándose con huevos frescos de los cangrejos herradura (Limulus polyphemus), invertebrado marino que en realidad no es un cangrejo, tan abundantes en esas playas que les daban un aspecto gelatinoso.

Más pequeños que una gaviota, pero más grandes que un ruiseñor, estos playeros figuran entre las criaturas del reino animal que recorren mayores distancias. El Playero Escarlata viaja cada año a la región ártica canadiense desde sus predios de invierno en Tierra del Fuego, en la punta extrema de Sudamérica, adonde regresa cuando termina la época de cría (15 mil Km). Pero cada año, sus poblaciones disminuyen.

Estas aves, que pertenecen a una élite de atletas entre las aves, capaces de vuelos sin escala de hasta 2500 Km, hacen una parada táctica en primavera en la Bahía de Delaware, durante la postura de los cangrejos herradura. Se atragantan de huevos hasta que alcanzan el doble de su peso normal, acumulando reservas para el largo viaje hacia el ártico que todavía les espera, donde criarán sus propios hijos.

Nigel Clark, de la Organización Británica de Ornitología, y quien dirige un proyecto de su organización, afirma que es una de las aves migratorias más extraordinaria. Clark, quien contribuyó a ejecutar un programa en Delaware hace 15 años, para marcar y monitorear Playeros Escarlatas, regresa todos los años como voluntario para ayudar al equipo de científicos que monitorean estas aves y estudian las causas de la disminución de sus poblaciones.

En mayo de cada año, mientras los Playeros se abastecen de huevos de “cangrejos”, científicos y voluntarios de todo el mundo “vuelan en bandadas” a Delaware, para contar y marcar estos y otros playeros. Este trabajo, que exige paciencia y sacrificio para no dejar pasar ningún detalle, será determinante para que el Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre decida, este mismo año, si incluye esta especie en la lista de aves amenazadas o en peligro.

Son muchas las amenazas que justifican la inclusión este playero en la lista de especies amenazadas, pero el cambio climático es una de las más importantes. A medida que el Planeta se calienta, el clima cambia a un paso acelerado en las regiones polares, que es donde el playero escarlata pasa más tiempo y donde, lamentablemente, se ha estudiado menos.

Además, “El cambio climático afecta todos estos lugares de paso, que son sitios muy importantes, por más de una razón”, afirma Phillip Hoose, autor del libro “Pájaroluna: Un Año en el Viento con el Gran Superviviente B95”, en el cual Hoose narra el estudio que hizo en 1995 con un Playero Escarlata en particular, un macho marcado con el anillo #B95 en su pata izquierda, que ha sido monitoreado durante casi 20 años. El apodo “Pájaroluna” (Moonbird) se debe a que la distancia recorrida en sus horas de vuelo durante estos 20 años, le habrían permitido ir y en parte volver de la luna. Hasta una estatua en su honor fue colocada frente al Dupont Nature Center en el Puerto de Mispillion, uno de los lugares más adecuados para observar a los Playeros Escarlatas a través de un telescopio. “Moonbird” fue observado por última vez este año el 16 de mayo en Delaware y el 2 de agosto en Canadá.

guerrero.simon@mail.com

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