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CINCO COSAS QUE PRONTO HARÁS POR EL MEDIO AMBIENTE

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Reciclar es genial, pero se pueden hacer más cosas: ‘Preciclar’, ahorrar energía o conducir un vehículo eficiente

Reciclar, reciclar, reciclar. Es un mantra que, por suerte, cada vez tenemos más interiorizado. De hecho, según un reciente estudio en España el 75% de los hogares separan los residuos que generan para depositarlos después en su contenedor adecuado. Es una buena noticia porque demuestra que nos preocupamos por el entorno… Pero ojo: no debemos relajarnos, porque aún podemos hacer mucho más.

Echemos un vistazo al norte de Europa, donde están los referentes absolutos en la cosa ecológica. Hay datos que lo demuestran: algunas ciudades de Suecia y Noruega, por ejemplo, reciclan más del 100% de sus residuos. ¿Cómo es posible? Sus plantas de gestión de desechos aplican el sistema WTE, que los convierte en energía utilizable. Por eso, importan basura de otras poblaciones que no tienen su capacidad de reciclaje. La clave es que los ciudadanos escandinavos complementan esto con hábitos diarios que ayudan a reducir aún más su impacto en el medio ambiente. Te damos cinco ejemplos para que tomes nota: dentro de poco, tú estarás haciendo lo mismo.

1 ‘Preciclarás’

El preciclaje (precycling) es un término que acuñó en 1989 el Ayuntamiento de Berkeley, California, cuando impulsó una campaña para que los ciudadanos compraran alimentos envueltos en materiales biodegradables o reciclables. Hoy el término se ha extendido, y abarca todo aquello que tú puedes hacer para evitar que un residuo llegue al contenedor. Suecia es un ejemplo claro de preciclaje: un estudio reciente de la Unión Europea concluyó que casi la mitad de sus habitantes compra, como poco, un producto ecológico al mes (lo que incluye empaquetados biodegradables). El país escandinavo aplica otras soluciones creativas para preciclar, muchas veces impulsadas por el sector privado. Una famosa cadena de comida rápida recogió latas el pasado verano: si le llevabas 10, te daban una hamburguesa con queso; por 40, tenías su hamburguesa estrella. Otra conocida marca de ropa de ese país recoge bolsas de ropa usada para producir con ella prendas ecológicas. Y la red de farmacias más importante de Suecia recibe gratis los envases de los medicamentos vendidos, para que sean incinerados en plantas generadoras de energía. Y todo, sin pasar por el contenedor. Los suecos también aplican la inventiva a la hora de reciclar, claro: en la ciudad de Helsingborg, los basureros públicos tienen altavoces con música para hacer más placentero el proceso de separar los residuos.

De momento no han llegado estas iniciativas a nuestro país, pero elegir los productos con menos envasado y, a ser posible, biodegradable, puede ser un buen comienzo.

2 No derrocharás energía

Como ya hemos dicho, los países escandinavos son un referente en convertir basura en energía. En España aún no está tan extendida esta práctica pero, por el momento, hay algunas soluciones creativas, y sencillas, para no consumir de más en tu día a día doméstico. Por ejemplo, en calefacción. No olvides que es la responsable, en todo el mundo, de la emisión más de mil millones de toneladas de CO2, principal responsable del efecto invernadero. En el libro Cómo ahorrar en casa (Editorial Martínez Roca) encontramos algunos consejos. Por ejemplo, colocar un reflector detrás de los radiadores, que puedes comprar o fabricarte tú mismo con papel aluminio. Así aprovechas el calor que se suele perder por la pared. Si pones el aire acondicionado en verano, un truco es colocar un ventilador al lado. Distribuye el frescor por la estancia y te permite rebajar la potencia. El balance de electricidad consumida siempre será menor. En cuanto al agua, existen ya muchos dispositivos para ahorrar: como las cabezas de ducha de flujo reducido, que aumentan a su vez la presión para que tú ni lo notes.

3 Conducirás un vehículo eficiente

Suecia es líder en el uso de vehículos movidos con tecnologías alternativas. En España no estamos mal en este ranking: somos el cuarto país de Europa en la compra de coches híbridos, según datos de ANFAC, Asociación de Fabricantes de Automóviles. Estos coches usan un sistema que combina un motor de gasolina y otro eléctrico, con lo que reducen al mínimo el consumo y las emisiones, pero mantienen la potencia de vehículo coche movido solo por combustible. Básicamente, puedes disfrutar al 100%, de la conducción y ser, al mismo tiempo, respetuoso con el medio ambiente. Un ejemplo es el nuevo Kia Niro, un ‘crossover’ compacto por fuera y espacioso por dentro, con tecnología avanzada como el control de crucero inteligente, que mantiene la velocidad elegida y la distancia de seguridad con el coche precedente, o la asistencia de mantenimiento de carril, que te avisa si te desvías de tu trayectoria. Además, es divertido al volante. Conducir un híbrido no solo no supone un esfuerzo a la hora de cuidar el medio ambiente: al contrario, es un disfrute.

4 Buscarás tóxicos en tu propia casa

Los hay, aunque tú no los veas. Te ponemos un ejemplo: en los países nórdicos están muy extendidos los textiles elaborados con algodón orgánico. En nuestro país no tanto. Recela de las ropas y sábanas que no requieran planchado. Suelen estar tratadas con resina de formaldehído. Emiten vapores tóxicos al lavarse. El libro Guía de los aditivos usados en alimentación, escrito por la editorial Mandala, te dará algunas pistas sobre qué comida comprar. Te sorprenderás de la cantidad de sustancias nocivas con el medio ambiente que acompañan a muchos productos, como conservantes, pesticidas y colorantes. Otro elemento aparente inofensivo al que deberás prestar atención: los rotuladores de tinta permanente. Llevan disolventes nocivos como xileno y etanol. Mejor usar los de tinta disuelta en agua.

Son solo algunos ejemplos de todo lo que te puedes encontrar en casa con la etiqueta de “tóxico”. Haz una revisión a fondo para vivir en un hogar saludable contigo, y con tu entorno.

5 Te pagarán por tu conciencia verde

Aún no está generalizado en nuestro país. Son pocas todavía las localidades que han puesto en marcha modelos en los que sólo pagamos por los residuos que no separamos en origen para su reciclaje. Es decir, cuanto más reciclo, menos impuestos pago. Bélgica, país líder en esta materia, ya recicla bajo este modelo y Francia e Italia están dando grandes pasos en esta dirección. Es un sistema más justo y que motiva a la ciudadanía para mejorar los niveles de reducción y reciclaje. En Finlandia tienen un sistema de retorno de envases por el cual, si lo devuelves a la tienda (por ejemplo, una botella de refresco después de beberlo), te devuelven entre 10 y 45 céntimos, según su tamaño. En Holanda también aplican este sistema, donde te reembolsan hasta 65 céntimos. Gracias a eso, el 98% del vidrio y el 99% del plástico es reutilizable. No es lo mismo que reciclar: aquí, los envases se vuelven a utilizar directamente. Esto es una buena noticia: no olvides que una botella de vidrio, por ejemplo, tarda nada menos que 3.000 años en degradarse en la naturaleza.

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