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El cedro, una especie para reverdecer todo el planeta

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El_cedro_una_especie_para_reverdecer_todo_el_planetaLISTÍN DIARIO / 25 DE MARZO DEL 2008 / POR ALEXÉI TELLERÍAS

Es originario del continente y puede encontrarse en varias zonas del país.

SANTO DOMINGO.- Corría el año de 1971, cuando los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) decidieron declarar el 21 de marzo como la fecha para celebrar en todo el planeta Tierra el “Día Forestal Mundial”.

¿Por qué precisamente ese día? Porque el 21 de marzo representa el inicio de la primavera, en el hemisferio Norte, mientras que en el hemisferio Sur indica el comienzo del otoño.

Esta declaración, como señala el director de Reforestación, José Enrique Báez, viene a ser una especie de tributo por rendir a los ecosistemas forestales, los cuales -vistos de manera integral- “son la garantía del equilibrio ecológico planetario”.

Báez entiende que cada 21 de marzo deberá ser siempre el inicio o la renovación de un gran compromiso de la presente generación de perpetuar, bajo un esquema de aprovechamiento racional compatible con la capacidad productiva de la naturaleza, la riqueza en biodiversidad y la capacidad de los ecosistemas forestales y “de ofrecernos múltiples beneficios en productos  y servicios, que sin lugar a dudas son la garantía de nuestra existencia”.

Una de las especies que se recomienda para la labor de reverdecer nuestro planeta es la del cedro. Conocido en el ambiente científico con el nombre de Cedrela odorata, y perteneciente a la familia de las meliaceae, este es un árbol que puede alcanzar hasta 40 metros de altura y hasta 2 de diámetro.

Es originario de los bosques húmedos del continente americano, distribuyéndose desde el norte de México hasta el norte argentino, incluídas todas las islas del Caribe, entre las que se encuentra nuestro país.

De acuerdo con la información, provista por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, tiene copa amplia y su corteza en los árboles jóvenes es de color gris claro y ligeramente dividida en placas por leves fisuras. En los ejemplares maduros, esta se presenta agrietada, con hasta 2 centímetros de espesor, raíces extendidas y superficiales.

La especie muestra hojas alternas, agrupadas al final de la rama, conteniendo hasta 11 pares de foliolos opuestos. Sus flores son pequeñas y, según las investigaciones realizadas, tienen olor a ajo, poco llamativas y tienen una extensión de dos a tres milímetros de largo.

Sus frutos son cápsulas leñosas elíptico oblongas, que poseen color verde en estado inmaduro, mientras que al madurar presentan una tonalidad café oscuro. Esto sucede entre los meses de septiembre a diciembre.

Algunos detalles
USOS.
La especie es utilizada para construcción, carpintería y ebanistería fina, incluso para construir cajas de cigarros. Además, tanto en Venezuela como en nuestro país, es utilizada como sombra de café.

MADERABLE. Igualmente, su madera se emplea en la fabricación de instrumentos musicales, estuches finos, baúles y decorado interior, esculturas y otras piezas en las que se requiera utilizar maderas preciosas.

RESISTENCIA. El cedro es muy resistente a la intemperie y tiene una alta durabilidad natural, tanto en tierra como en agua. De hecho, se le considera como la mejor madera para la construcción de canoas y lanchas deportivas.

AROMA. La madera de cedro se asemeja mucho a la caoba, además de ser aromática. Del mismo modo, el cedro es “fuerte, fácil de trabajar y de pulir”.

DE LA JORNADA

José Enrique Báez, director de Reforestación, entiende que la reflexión a que convoca cada año el 21 de marzo es a la del compromiso de cada ciudadano en el sentido de propiciar una relación de armonía lógica “entre nuestras necesidades materiales y las particularidades y posibilidades bioproductivas de los ecosistemas forestales”.

Es que, “por más lujoso y cómodo que sea el penthouse o la mansión en donde descansamos y/o pernoctamos”, no se puede ignorar que todos habitamos en una casa mayor, “una que es de todos”, y que esta gran casa colectiva no servirá para nada ni para nadie, si no se mantiene cobijada por la sombra natural de los ecosistemas forestales mundiales”.

En este contexto es oportuno recordar que los recursos forestales y los territorios con suelos y condiciones topográficos para el desarrollo de plantaciones forestales, deberían ser objeto de una ordenación territorial y un manejo sostenible que garantice las necesidades de las presentes y futuras generaciones, tal como lo establece uno de los principios de la Cumbre de Río sobre los bosques.

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