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La granada y su explosión nutritiva

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POR ALEXÉI TELLERÍAS

SANTO DOMINGO.- Al pensar en la palabra que nombra esta fruta, los primeros pensamientos van hacia un artefacto bélico que, al lanzarse, explota. Nada de eso, en este caso. La granada, cuyo nombre científico es Punica granatum, tiene un rico sabor agridulce;  su árbol, el granado, es preferido en decoración por su belleza ornamental.

De acuerdo con datos suministrados por la división de frutales de la Secretaría de Agricultura, la granada crece en regiones subtropicales y zonas tropicales del mundo, y su fruto es una baya grande y globosa color rojo brillante y coronada por un cáliz que suele medir de 5 a 8 de diámetros.

La fruta posee una piel gruesa de color escarlata o dorada con tono rojizo en el exterior y una gran cantidad de semillas internas rodeadas de una jugosa pulpa. Se sabe que la planta es oriunda de los países del este de Europa y Medio Oriente, es decir, su origen se extiende desde los Balcanes hasta el Himalaya.

La granada contiene un muy bajo valor calórico debido a su escaso contenido de hidratos de carbono. Su componente mayoritario es el agua y -en lo referente a otros nutrientes- sólo sobresale su aporte mineral de vitaminas A, B y C,  potasio, mineral que es necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal.

Otros componentes destacables son los ácidos cítrico, málico, flavonoides, que son pigmentos de acción antioxidante, y los taninos, que son sustancias con propiedades astringentes y anti-inflamatorias.

Su jugo es rico en fósforo, potasio, magnesio, cloro, sodio, calcio y vitaminas A, B y C. Además, una cura prolongada con jugo de granadas modifica el estado de la sangre, desintoxicándola, a la vez que permite una regeneración de la misma y, por su riqueza en minerales, tiene una reconocida acción contra la anemia y hasta contra el cáncer de próstata.

Su cultivo

El cultivo de la granada está extendido por diversos países de Europa, Asia y América, siendo destacable en países como Afganistán e Irán -con variedades especialmente perfumadas y sabrosas-, Israel, Brasil y Estados Unidos (concretamente en California).

Su consumo es de manera natural, o sea grano a grano, rompiendo la cáscara y las “láminas” amargas que separan las celdas donde se encuentran. Su fruto puede ser utilizado en sorbetos, bebidas, y hasta un sirope de granadina artesanal, que puede ser utilizado como ingrediente en los platos cocinados.

Aconseja la entidad de la Secretaría de Agricultura que, al momento de seleccionar o comprar granadas, deben escogerse aquellas que presenten un color rojo profundo a marrón. La razón es que las pequeñas normalmente están secas e incomibles. Mientras más grande el fruto, la pulpa será más jugosa.

Del mismo modo, la piel debe estar bien lisa y brillante, exenta de marcas. Se dice que la fruta está madura cuando presionándola un poco emite un ruido metálico.

Otro detalle de las granadas es el de que las mismas se mantienen en buenas condiciones durante varios días si se conservan a temperatura ambiente. Aconseja la división de frutales que si no se van a consumir inmediatamente, es preferible guardarlas en la nevera, y así se alarga su vida útil unas tres semanas.  

Publicado en el Listín Diario

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