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Prueba del ácido (I de II)

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El CO2, al disolverse en el agua, produce ácido.

El CO2, al disolverse en el agua, produce ácido.

THE ECONOMIST / 20 DE ENERO DE 2014 / POR DIARIO LIBRE

El futuro de los océanos.  Los mares del mundo se están haciendo más ácidos. Qué tan importante es esto no está todavía claro.

A los humanos, al ser una especie terrestre, les gusta llamar su hogar “Tierra”. Un nombre más honesto sería “Mar”, ya que más de las siete décimas partes de la superficie del planeta están cubiertas por agua salada. Además, esta agua alberga algas, bacteria (conocida  como cianobacterias) y plantas que generan aproximadamente la mitad del oxígeno de la atmósfera. Provee además alimentos marinos -por lo menos un 15% de las proteínas ingeridas por el 60% de los humanos del planeta, una industria con un valor de $218 mil millones al año. Su bienestar es por lo tanto de preocupación de todos hasta de los marineros de agua dulce.

Algunos temen que ese bienestar está en peligro por la creciente cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera, una consecuencia de la industrialización. Esta preocupación es aparte de cualquier cosa provocada por el papel del CO2 como un gas de efecto invernadero que afecta el clima. Es el resultado del hecho de que el CO2, al disolverse en el agua produce ácido.

Eso importa, debido a que muchas criaturas que viven en los océanos tienen conchas o esqueletos de materia que se disuelve con el ácido. Mientras más ácido es el mar, más difícil se hace para ellos mantener intactos sus conchas o esqueletos. Por otra parte, a las plantas oceánicas, las cianobacterias y las algas, que usan CO2 para la fotosíntesis, les podría gustar un mundo en el que más gas sea disuelto en el agua en que viven – una ganancia, en lugar de una pérdida, en la productividad de los océanos.

Recientemente se han publicado dos informes que tratan de resumir el más bien irregular conocimiento del mundo acerca de lo que ocurre. Ambos son producto de reuniones celebradas el año pasado (las ruedas giran lentamente en la burocracia medioambiental). Una en Monterey, California, examinó la ciencia. La otra, en Mónaco, analizó las posibles consecuencias económicas. Conjuntamente, los documentos sugieren que este es un tema que necesita ser considerado con mucha seriedad, a pesar de lo poco que se sabe sobre el mismo.

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Punto Omega

Las mediciones directas, regulares, de la cantidad de CO2 en el aire datan de los años de 1950. Los de la acidificación de los océanos empezaron solo a finales de los años de 1980 (ver gráfico). Desde que empezó, la acidificación se ha incrementado de pH 8.11 a pH 8.06 (en la escala de pH, un número más bajo significa más ácido). Esto podría no parecer mucho, pero el pH es una escala logarítmica. Una caída de un punto pH es por lo tanto un aumento de diez veces en acidificación, y esta caída de 0.05 puntos en solo tres décadas es un aumento en acidificación de 12%.

Datos más irregulares más antiguos sugieren que ha habido un aumento de 26% en la acidificación de los océanos desde el inicio de la revolución industrial, hace 250 años. Proyecciones realizadas asumiendo que las emisiones de dióxido de carbono continuarán en aumento en línea con el crecimiento económico esperado indica que esta cifra será de 170% para el 2100.

El preocuparse de cómo estará el mundo en nueve décadas podría parecer innecesario, tomando en cuenta problemas más inmediatos, pero otra predicción es que una vez que los mares se hayan tornado más ácidos, su alcalinidad no se recuperará rápidamente. En otras palabras la vida en los océanos tendrá que acostumbrarse. ¿Es entonces esto importante?

© 2013 The Economist Newspaper Limited. All rights reserved.

De The Economist, traducido por Diario Libre y publicado bajo licencia. El artículo original en inglés puede ser encontrado en www.economist.com

 

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